Hacía mucho que no disfrutaba de un fin de semana como el pasado, gozando de la bicicleta y de la compañía. Con motivo de la celebración de LA BATALLA DEL INFRAMUNDO, "una competición de MTB en formato all mountain o trail, de carácter no competitiva" como reza textualmente en el reglamento de la prueba y sabiendo que Iván y Sandra no se la iban a perder decidí darme el gusto de volver a montar por los senderos de Zona Zero unos años después de mi primera y única visita hasta el momento.
¿Qué es Zona Zero? Si eres un apasionado del trail, all mountain o enduro casi seguro que lo sabes, pero si no es así el Centro BTT Zona Zero Pirineos tiene su sede en Aínsa, Villa Medieval y monumento nacional histórico artístico, situada en la comarca del Sobrarbe en pleno corazón del Pirineo Aragonés en la confluencia de los ríos Cinca y Ara. Y en pocos años se ha convertido en algo así como la meca del enduro a nivel europeo.
¿Qué es LA BATALLA DEL INFRAMUNDO? Es más que lo dicho unas líneas más arriba, es una prueba de enduro ambientada en el medievo tanto por el entorno con los pueblos abandonados y parajes por los que discurre (sin apenas rastro de la vida moderna) como por la caracterización de los organizadores y figurantes a lo largo del evento.
El recorrido está basado en una de las rutas más características del centro, Viaje al Inframundo, aunque ni se recorre en su totalidad ni es la única ruta presente en el trayecto, recorriendo tramos de otras como La Coasta doble o Miradores de Aínsa y Morillo. El reto son 60 km y 2150 m de desnivel acumulado (en los últimos tiempos parece ser imprescindible hacer referencia al desnivel para hacernos una idea de la dureza del recorrido) y como no es competición no hay más premura que salvar los tiempos de corte establecidos por la organización a las 13:00 y 16:15 horas en los kilómetros 23 y 39 respectivamente, saliendo a las 8:30 de la mañana y con tiempo límite para terminar a las 19:00.
Encontramos 4 ascensiones principales con sus 4 descensos, cada uno con diferentes características en cuanto a terreno y exigencias físicas y técnicas; y digo principales porque hay tramos intercalados en los que se alternan pequeños sube y baja que van minando nuestras fuerzas. Es por todo ello que desde el inicio establecemos un ritmo muy tranquilo en las subidas para disfrutar y "desatarnos" en los descensos, en los que encontraremos de todo: senderos de firme perfecto unos, tramos con cantos otros; zonas reviradas entre los árboles, veredas sembradas de raíces o piedras, dunas de fósiles; trechos en los que parece hacerse de noche por la vegetación tan tupida y otros donde no hay para resguardarse del sol. Descensos que en algún caso fueron tramo cronometrado en la prueba de las Enduro World Series disputadas en la zona en 2015 como el de Buil a Sarrato o que lo serán en las futuras EWS 2018.
Antes de terminar la segunda ascensión llegamos a Morcat, un pueblo abandonado en el que se ha instalado el avituallamiento principal; y como no es una prueba convencional tampoco lo es éste, ofreciéndonos frutos secos, jamón y queso para picar, y el plato fuerte con huevos fritos, butifarra y pancetas. De hecho a más de uno no le sentará muy bien el abasto.
En la parte final, cuando las fuerzas escasean, hay que tirar de fuerza de voluntad para finalizar sin abandonar antes de tiempo; pero la satisfacción de terminar y el disfrute de un descenso más aún estando casi al límite de las fuerzas puede más que cualquier otra cosa. Por la noche cena y fiesta a cargo de la organización ponen la guinda a la jornada.
Y el domingo antes de emprender el viaje de vuelta no nos resistimos a una ruta corta que en su día fue uno de los tramos de las EWS 2015. Hay que aprovechar al máximo, que no nos queda muy a mano.
No se me ocurre otra definición, y es la razón por la que ayer, al menos yo, he montado en bici. Después de una semana lluviosa como pocas y una tarde de sábado y madrugada de domingo con lluvias torrenciales nos encontramos en Riomalo de Abajo para hacer el recorrido corto de la Marcha MTB Sotoserrano - Caminomorisco.
La lluvia ya es muy débil, aunque hasta hace unos minutos caía con ganas, y la previsión es que siga cayendo a lo largo de la mañana de forma dispersa. Son "las chicas de oro" de la federación las que nos convencen para salir, con esa ilusión a la que me refería hace un momento; es su primera marcha cicloturista (no la de Mª Mar, pero sí de Isabel y Mª José) y no quieren que nada les impida completarla, aunque tengan que pasar toda la mañana bajo el agua. Comienzan a pedalear mientras nosotros terminamos de prepararnos con el objetivo de hacer una primera parada en el mirador del meandro que se ha convertido en santo y seña de esta marcha. Allí nos reunimos para disfrutar de las vistas con el agua y el verde como protagonistas mientras hacemos unas fotos. Pero algo ocurre, divisamos un sendero abajo, en la ladera, que lleva hasta el mismo río y ya comienzan a maquinar las mentes... donde se podrá coger...
Comenzamos a pedalear de nuevo pero buscando la forma de alcanzar el sendero, la "Verea de los Pescadores", como está indicada en las señales, hasta que llegamos a un cortafuegos que nos dirige hacia ella abandonando la pista de la marcha cicloturista. Y como la cabra tira al monte Outzone tira al cortafuegos, sin pensarlo dos veces, con piedra suelta y hasta enlazar con la senda en cuestión que nos va a bajar por una tramo estrecho de menos de 1 metro de ancho con la pared de la ladera de la montaña a nuestra izquierda y el barranco a nuestra derecha, firme de pizarra y con muchos saltos de agua que inundan el camino en algún tramo y dejan muy resbaladiza la piedra. Llegamos abajo y... nos ha gustado demasiado la bajada así que volvemos sobre nuestros pasos para descender de nuevo.
Toca subir, esta vez por pista empinada para volver a acceder al recorrido de la marcha, cruzamos el mismo y seguimos subiendo para bajar por otro cortafuegos; qué tendrán.
Volvemos al punto de partida, lavamos las bicis, nos aseamos, terminan de llegar las campeonas que han completado la marcha y nos vamos a comer a uno de los restaurantes de la alquería, donde tenemos reserva hecha. Menú jurdano, con primeros contundentes, carnes a la brasa y postres caseros.
Después de la comida nos despedimos, cada mochuelo a su olivo, pero antes una parte de la expedición nos dirigimos a Las Mestas, a la tienda del "Tío Picho", donde tras una charla amena y degustación del pichín real (crema de licor a base de polen y miel), distintas clases de miel y arrope cargamos las alforjas con productos varios.
Ya sí, emprendemos el regreso a casa, tras una jornada que se presentaba complicada pero que termina dejando muy buen sabor de boca.
Una nueva ruta organizada por el Trampal perteneciente al Circuito de Rutas de la Diputación, y con sorpresa, pues el recorrido inicial se ve alterado al haber una montería en parte del trayecto.
Justo antes de la salida Manuel Pedraz nos informa de los cambios, subiendo a Peña Negra en lugar de acercarnos a la presa y rodear el Cerro de Arrebatacapas. Lo cierto es que es un cambio importante, pero creo que la mayoría de la gente no es consciente de ello por no conocer el terreno o por no ser habituales de la bicicleta.
Comenzamos la marcha subiendo desde los primeros metros, con calma y al final del pelotón (como buenos "outzones"), entrando rápidamente en calor por el esfuerzo, aunque inicialmente no hace tanto frío como estaba previsto. Sin pausa llegamos arriba, a Peña Negra, momento en el que Leire va a probar su nueva tija telescópica y dándose cuenta al instante de lo que se ha perdido hasta el momento; "esto es un juguete" la oigo decir con una sonrisa de oreja a oreja. Descendemos un primer tramo de sendero por el pinar para enlazar con la pista que nos llevará abajo, a la cola de la presa e inmediatamente emprender el ascenso al Cancho de la Muela. Lo hacemos por una pista circular que va por debajo del pico y enlazamos con otra de reciente creación, desconocida para mucha gente y con rampas realmente duras que nos llevan finalmente al mismo Cancho; en esta ascensión mucha gente paga el esfuerzo extra realizado para coronar Peña Negra y vemos como suben andando.
Oscar y yo llegamos arriba y esperamos a que llegue el resto de nuestro grupo; a partir de aquí lo mejor y peor de la jornada. Hace viento y mucho frío, quedándonos helados. Mientras esperamos llega un hombre, componente de una marcha senderista que nos alcanzará más tarde durante la espera: "Ya sólo os queda bajar (dice el hombre). Hay dos caminos, uno más corto que otro"; a mi respuesta "sí, por el cortafuegos" el hombre se sorprende y dice que no que eso es muy empinado, así que por lo visto hay 3 posibles rutas para bajar.
Llega el resto de nuestro grupo, cerrando la marcha y las puertas que se han ido abriendo y comenzamos rápidamente el descenso. Hace mucho frío y estoy helado, intento por todos los medios no ponerme a tiritar descontroladamente y comienzo a descender por la pista detrás de Paco. A la altura del cortafuegos se para y me pregunta si bajamos por él; por supuesto, así que nos lanzamos por un par de tramos del mismo con el terreno descarnado, técnico y complicado, aunque no me lo ha parecido tanto como la anterior ocasión en que lo bajé, tal vez por el frío que me ha entumecido la mente y la sensación de peligro o las ganas de perder altitud lo más rápido posible.
Al final del primer tramo echo la vista atrás y veo a Fernando descendiendo y me impresiona ver con qué control baja un hombre tan enorme. Seguimos el descenso sin apenas parar; hay prisa, el dolor en los dedos por el frío es insoportable y sólo quiero llegar abajo. Cuando salimos a la carretera miro la temperatura: +1ºC (a cuánto habremos estado arriba?). Ya sólo queda el camino de vuelta desde la presa a Llano Alto, más bien llano y el descenso a Béjar, que hacemos bastante rápido.
Hemos terminado, con mucho frío; sólo pienso en la ducha caliente, así que a casa y a descansar, esperando la siguiente ruta.
Sábado previo a nuestra cita, cuesta pensar que con el día tan desapacible que estamos teniendo pueda salirnos una jornada con tan buena temperatura, viento en calma y, aunque con alguna que otra nube, a ratos con un agradable sol. Quedamos pronto ya que preveemos que ruta puede ser larga, así que Laran, Adri y yo nos dirigimos hacia el punto de encuentro con Rubén con quien hemos quedado a las 8:30 h.
Una vez nos hemos encontrado, nos dirigimos hacia el inicio de nuestra ruta, el embalse de la Jarosa, a escasa distancia de Guadarrama pueblo y para el que nos quedan unos 20 min. de coche. Iniciamos nuestra ruta hacia las 9 de la mañana con un largo ascenso de unos 11 km por pistas anchas y en buen estado el cual nos lleva al Collado de la Mina (1.710 m de altitud). Desde aquí iniciamos un largo descenso, con pequeño tramo de carretera, pasando por un gran “cruce de caminos” por el cual volveremos a pasar para tomar otro camino distinto que nos llevara de vuelta a los coches ya que esta ruta tiene forma de “ocho”. El descenso nos lleva a la localidad segoviana de San Rafael por unos senderos a ratos técnicos y con gran desnivel del cual disfrutamos a lo grande.
Una vez en San Rafael nos dirigimos por una pequeña carretera local al centro de control de los túneles de la AP6 donde cogemos una pista que cruza dicha autopista por debajo y que nos lleva, después de una larga ascensión, hasta un técnico sendero que nos subirá hasta el alto del León. Cruzamos la carretera N-VI donde, justo por detrás del Mesón, sale una pista que nos llevara hasta el cruce de caminos por el que anteriormente pasamos y en el que ahora cogeremos un duro y técnico sendero de subida que lleva al alto de la Salamanca al cual no llegaremos ya que cogemos el último tramo de nuestra ruta, el llamado DH2000. El descenso es largo (unos 10 km) duro, con tramos muy técnicos, tramos vertiginosos y zonas reviradas entre pinos, una auténtica delicia. Poco antes de acabar la ruta nos encontramos con unos buenos amigos venezolanos con los cuales hemos compartido buenas rutas de “enduro del duro” por la sierra madrileña y con quienes compartimos una buena “cerveza pa la cabeza” como ellos dicen. En fin, una gran jornada de enduro con una gran compañía aunque siempre que falte un Outzone se podrá mejorar.
Nueva edición del Raid de Granadilla, aunque este año se puede decir que hemos comenzado la ruta el sábado por la tarde; y es que aprovechando la presencia de la delegación madrileña de Outzone al completo además de Ignacio nos hemos reunido el sábado para celebrar una merienda por todo lo alto con las mejores carnes a la brasa de la dehesa salmantina, pulpo gallego regado con albariño traidos de la misma Galicia por Leire e Iván, empanada y hornazos caseros hechos por Vanesa y Oscar, tortilla de Pepa, sandwiches de Antonio y como colofón un tiramisú y el café.
Como la etapa es lineal Paco y yo nos hemos desplazado antes de la misma para dejar en Granadilla el coche con el remolque que nos debería traer de vuelta. Y a la hora convenida, las 9:30, todos hemos estado listos en la plaza de España (La Corredera) con fuerzas y ánimos para afrontar una jornada que ha comenzado con temperaturas negativas, manteniéndose fresco el día pero soleado.
Después de un comienzo de etapa con un par de percances hemos puesto rumbo directo a Granadilla por muy diversos parajes, bosques de castaños y robles, ascensiones largas, descensos rápidos, pistas rompepiernas por interminables pinares y como no, la ya clásica en este raid subida al cortafuegos, con una pendiente terrible pero que hemos superado todos los componentes de nuestro grupo con mayor o menor dificultad.
Al final de la etapa, a los pies del torreón del pueblo amurallado, un poco de comer para reponer parte de las fuerzas gastadas antes de emprender el camino de regreso a casa, cansados pero contentos por el día que hemos pasado.
Nos desplazamos al concejo de Quirós para una nueva edición de la Travesía Nacional de la Cordillera Cantábrica, la vigésimotercera concretamente. 2 rutas que discurren por el Paqrque Natural de Las Ubiñas - La Mesa, con salida y llegada en Bárzana.
El sábado la ruta larga, con 55 km. y realmente dura pero con un planteamiento bastante inteligente: alternar subidas y bajadas en lugar de subir todo de golpe para bajar todo. Se comienza con un ascenso largo por pista, de unos 13 km, que tomamos con calma siguiendo las recomendaciones de la organización y que hace que se vaya dispersando el grupo, ideal para no formarse embudos a lo largo de la jornada. Se va ganando altura constantemente, con pocos descansos y algunas rampas realmente duras. Sigue un poco de sube y baja por la pradera para afrontar un descenso muy endurero y disfrutón, primero por sendero y después por empedrado, siempre entre acebos,hayas, robles e incluso algún fresno; la bajada es larga y la merma de fuerzas se va haciendo notar, porque bajar también cansa. Sin previo aviso comenzamos un nuevo ascenso largo y que se va endureciendo poco a poco para afontar el segundo descenso de la jornada, también divertido, aunque probablemente no tanto como el primero (para mi gusto). Nos queda una última ascensión para la que se habilita un atajo opcional a partir de las 5 de la tarde, pero como hago el paso a eso de las 3 no tengo tal opción. Las rampas son brutales, que aunque ya nos lo ha avisado la organización con un poco de humor ("hay tramos en los que se ha echado hormigón con la paleta y llana") no te haces una idea hasta que las sufres; algún GPS ha llegado a marcar porcentajes del 38% de desnivel. El descenso que le sigue tiene igualmente una pendiente salvaje, por firme empedrado bien redondeado por la erosión del agua. Es tal el desnivel que es imposible retener la bici y cuando el dolor en manos y antebrazos se hace insoportable, a mitad de la bajada, la única forma que encuentro de parar a relajarlos es parando contra una pared de piedra.
La jornada termina con unos kilómetros de llaneo por la Senda del Oso.
El domingo la ruta es corta y muy divertida. Casi 30 km. que comparten inicio con la jornada anterior, pero a la hora de comenzar la larga subida nos desviamos y afrontamos un tramo de sendero llaneando para soltar un poco las piernas. El ascenso que le sigue es largo, con un poco de todo: tramos técnicos, rampas duras, algo de sendero... intercalando tramos para recuperar. Le sigue un poco de cresteo por la cuerda de la sierra para alcanzar el último avituallamiento de la jornada y del fin de semana, éste espectacular en cuanto a oferta de comida y bebida como todos los demás pero un poco más especial si cabe porque se acompaña con la música de una gaita y hay la opción de echar algún trago de sidra.
El descenso es muy divertido, con mucho sendero, alguna zona empedrada, atravesando zonas boscosas con mucho roble y nos lleva directos a Bárzana, donde ponemos punto final a 2 rutas espectaculares con una organización de primera tanto en medios técnicos como humanos.
Para ver las fotos, pincha aquí.
Podemos decir que la jornada de hoy domingo comienza el sábado por la tarde-noche. Se celebra una nueva edición de la marcha Sotoserrano - Caminomorisco organizada por el club ciclista El Trampal; la vigésima concretamente, y por ser una cifra tan redonda quieren que sea un tanto especial, con entrega de trofeos al final de la misma a ciclstas más veteranos, más jóvenes, club más lejano... todo ello ambientado con música, al igual que el inicio de la jornada, el período de la entrega de dorsales, para que la gente se vaya animando (y es que una buena selección musical de fondo hace que sin darnos cuenta nos vayamos despejando y animando).
Por nuestra parte es una jornada especial porque vamos a estrenar el remolque del club para transportar las bicis. Así que unas llamadas por la noche para organizarnos y ver cuantas bicis se llevan, cuantos coches... extrañamente en principio sólo bajaremos 6 personas, pero Oscar dice que lleva su propio coche para probar el portabicicletas que se ha comprado; total, que somos 5 personas que bajamos en un único coche, el oficial del club, y hay que madrugar porque es Outzone el encargado de la megafonía en la marcha.
Por la mañana llego al punto de encuentro, donde está el remolque, y recibo un sms de Oscar diciendo que no va a la marcha, que está resfriado. Llega Leire, en bici, y hablando me dice que también está con catarro y que va a hacer la marcha corta, pero la convenzo de hacer la larga, pues al final los kilómetros que salen no difieren tanto entre una marcha y otra, pues en la corta hay que desplazarse antes de Sotoserrano a Riomalo para comenzar y al contrario al terminar. La da un poco de respeto hacer la marcha larga por si se queda sin fuerzas por el resfriado, pero es valiente y decidida, así que a por todas.
Llegan con el coche Iván, Sandra y Paco, pero no traen ninguna bici: Paco resfriado, Sandra con bronquitis e Iván hará de coche escoba. Finalmente se convence a Paco para que baje la bici y haga la marcha; total, si no tiene fuerzas puede echar la bici al remolque y listo.
Comenzamos a pedalear con buena temperatura y buen ambiente, y al llegar a Riomalo Leire está eufórica y con la moral por las nubes, pues aunque el ritmo de inicio le había parecido un poco alto e iba un poco asfixiada también por el resfriado, en la bajada que precede a la entrada de Riomalo ha pasado a bastante gente (y es que se nota que va progresando a marchas forzadas en el dominio de la bici).
Paco nos está esperando en el avituallamiento, pues a ido un poco por delante nuestra, y tras comer una pieza de fruta comenzamos el siguiente tramo de marcha por las pistas entre pinares. Este año hay mucho polvo por la sequía, pero el rodar es cómodo. Inicialmente vamos los 3 juntos, pero sin darme cuenta me adelanto unos metros, aunque siempre llevo a la vista a Leire y Paco; me alcanza José Enrique y me espera un momento para ir juntos, y como Paco y Leire también van en pareja aumentamos el ritmo hasta el 2º avituallamiento, donde como una fruta y dulces y me dispongo a esperar la llegada del resto del grupo. Mi sorpresa es mayúscula cuando veo llegar a Leire; la he sacado bastante menos tiempo de lo que esperaba, y Paco llega subido ya en el coche porque el resfriado no le ha permitido seguir.
Le comento a Iván que pensaba que irían de coche escoba y me dice que es lo que han hecho hasta que se ha roto el remolque; no me lo creo y me lo tiene que repetir y enseñarme una foto del mismo.
Seguimos Leire y yo el último tramo de la marcha, inicialmente por carretera y con viento que dificulta el avance, así que me coloco delante y Leire al rebufo, pero me despisto y voy dejando atrás a mi socia de fatigas. En ese momento nos adelanta el coche de Outzone y Sandra me llama al orden: "espera a Leire". No era mi intención dejarla atrás, pero desde ese momento aumento la atención para que no ocurra más. Finalmente dejamos el asfalto y cogemos un sendero paralelo al río Alagón que nos lleva a la entrada de Sotoserrano después de poco más de 4 horas de marcha.
Tras la entrega de trofeos recogemos el equipo de audio y emprendemos el viaje de vuelta.
Ha sido una jornada diferente, con un poco de todo. El remolque se arreglará y quedará perfecto, y nosotros continuaremos con nuevos proyectos, que nunca faltan.
Samuel en los metros finales de la ascensión por el cortafuegos.
Un año más nos levantamos temprano la mañana del domingo para enfrentarnos a otra marcha del circuito de rutas de la diputación, en su quinta edición ya; el de hoy es un clásico, fijo del mencionado circuito pero con muchas ediciones anteriores y que a lo largo de los años ha visto modificado su trazado, el raid de Granadilla, con salida en La Corredera de Béjar y llegada a los pies de la torre del pueblo de Granadilla, abandonado por la construcción del embalse de Gabriel y Galán y actualmente en proceso de rehabilitación.
La jornada se presentaba fresca pero soleada y con una previsión meteorológica inmejorable, así que con que buen ánimo y tras la foto de grupo antes de la salida comenzamos la etapa en descenso por el camino de la Umbría, GR10, con frío porque el sol ya no calienta con la eficacia de fechas anteriores y porque al igual que la mañana está despejada, también lo ha estado la noche, lo que ha provocado una ligera helada por la caída de las temperaturas.
Después del descenso inicial y ya por la Vía de la Plata comenzamos a entrar en calor en parte por el pedaleo y en parte por el avance de la jornada; de hecho se puede ver cómo se va formando una ligera bruma en los prados junto a los que pasamos porque comienza a evaporarse la escarcha de primera hora de la mañana.
Pasado Montemayor del Río y tras unos kilómetros de pedaleo junto al río Cuerpo de Hombre afrontamos una larga subida hasta lagunilla entre castaños y robles, y de esta localidad hasta Granadilla por las pistas de la Sierra de Lagunilla con fuertes subidas y descensos rápidos, casi nunca llano y viendo constantemente el objetivo a alcanzar.
Al final de la jornada una comida sencilla a base de bocadillos y tortillas, más algún dulce casero junto a las familias que van a nuestro encuentro, el mejor final para la jornada.
Mención especial a Iván y Samuel, de 13 y 15 años respectivamente, que se han metido los casi 60 km de marcha como 2 campeones, y eso que había quien dudaba de su capacidad y quería que hiciesen el primer tramo en coche para ahorrar energías.
Después de casi una semana lloviendo y sin poder coger la bici el tiempo nos ha respetado en un domingo en el que nos hemos desplazado a Miranda del Castañar, pueblo pintoresco, casi medieval, para completar una de las marchas del circuito de rutas de la diputación.
Es una de las rutas más bonitas del mismo (si no la que más) por paisajes, recorrido, poblaciones atravesadas... la zona es espectacular en esta época, con una intensidad y variedad de colores en los bosques por los que transitamos que hace que merezca la pena el esfuerzo realizado. También hay variedad de vegetación, encontrando zonas donde predomina el eucalipto, en otras el roble, los castaños, madroños, acebos y olivos entre otros. Y en contraste con tanto colorido a lo lejos se puede ver la Sierra de Béjar luciendo el blanco de las primeras nieves del año.
Este año la afluencia de gente ha sido algo menor que los anteriores, tal vez por la climatología que hemos tenido en los días previos, pero aunque con menos participación y con un poco de retraso sobre el horario previsto, no mucho, nos hemos puesto en marcha desde la plaza del pueblo, presidida por el castillo. La temperatura era algo baja, pero pronto esa sensación de frío ha desaparecido en parte por el discurrir del tiempo y en parte por el esfuezo realizado.
En el lado negativo de la marcha, que al ser una ruta sin un recorrido marcado se deben ir haciendo reagrupamientos para que nadie se pierda, de forma que es un poco complicado coger un buen ritmo (no alto, sino cómodo) y en las paradas más largas se queda uno frío esperando a reanudar la marcha.
Unas horas de pedaleo que terminamos camino de casa en un bar degustando unas raciones de buena comida casera al sol que empieza a perder fuerza, pues los días se acortan a pasos agigantados.
La próxima cita... ya se verá.
Un año más parte de los integrantes del Out Zone nos desplazamos a tierras asturianas para completar una nueva edición de la citada marcha que a continuación paso a relatar:
Día -2: Saliencia. El calendario ha jugado a nuestro favor y la coincidencia de las fiestas de Béjar nos permite comenzar el largo fin de semana el jueves. Por la mañana Oscar y yo nos ponemos en marcha temprano para recoger a las 10 a Rubén en Salamanca y emprender camino hacia nuestro destino de manera que sin prisas llegamos a Sanfeliz de Babia, donde tenemos pensado comer y hacer una ruta no muy fuerte que ha buscado Rubén; la comida nos sorprende por la rapidez del servicio y desenvoltura del personal a pesar de lo pequeño que es el pueblo. La afluencia de comensales es alta, así que tras comer unos platos sencillos pero bien elaborados con la misma rapidez con que nos han servido nos preguntan educadamente que si podemos dejar libre la mesa, pues hay mucha gente esperando a comer.
No tenemos muchas ganas de montar en bici, así que cambiamos los planes y decidimos llegar hasta Saliencia, donde tenemos contratado el alojamiento en el albergue. Una vez allí y tras alojarnos preguntamos al encargado del mismo por alguna ruta para hacer esa misma tarde; nos indica una corta que comienza en ascensión desde el primer momento y ni cortos ni perezosos nos ponemos en marcha, pero a medida que vamos ascendiendo no dejamos de pensar que nos ha tomado un poco el pelo: 2 kilómetros de ascenso constante con desniveles que el reloj de la bici interpreta como erróneos por lo elevados que son y con no más de un par de tramos de descanso donde la inclinación desciende en torno al 12 - 15%. Al final enlazamos con el Camín Real de Mesa por el que transitamos unos kilómetros hasta que decidimos darnos la vuelta por el mismo sitio porque la niebla y la hora se nos echan encima. Oscar nos ofrece una clase práctica de lo que es el desfallecimiento de los frenos por sobrecalentamiento del sistema de frenado, lo que le ha provocado un susto al quedarse sin capacidad de frenada en mitad del descenso y teniendo que completarlo a pie.
Después de una ducha nos vamos a Pola de Somiedo para conocer el pueblo y cenar.
Día -1:Trekking. Jornada que decidimos tomarnos de descanso, así que tras desayunar nos dirigimos a hacer andando la ruta del Desfiladero de las Xanas, corta, de poco más de 3,5 km de ida en fuerte ascenso inicialmente y que recuerda el primer tramo a la Ruta del Cares. Más adelante entramos en una zona boscosa, donde la humedad y el calor nos hacen sudar copiosamente.
Al llegar al pueblo, Pedroveya, decidimos comer para luego bajar la comida durante el descenso al coche; el menú es casero, compuesto de pote asturiano, cabrito guisado y tarta de almendras que nos deja más que saciados; a la vuelta, por otro camino diferente, tenemos que transitar durante unos 300 m por un tramo de carretera, pero la celebración de un rally de automovilismo hace que pasemos una hora disfrutando del mismo sentados en un prado y echando una ligera cabezada.
Tras llegar al coche vamos a visitar a las osas Paca y Tola, emblema de Asturias y finalmente al albergue para cargar las bicis y llevarlas a Pola de Somiedo, donde recogeremos los dorsales y dejaremos nuestras másquinas para que las transporten en camión a Huergas de Babia, punto de partida de la ruta del primer día.
Mientras esperamos a cargar las biscis en el camión vamos viendo el desfile de máquinas del resto de participantes, todo un escaparate de auténticos "pepinos". Coincidimos con Angel en la cola, que ha llegado de Ponferrada, y previamente hemos visto a Pedro que nos ha comunicado que la familia Martínez, junto con Roberto "Triana" ya ha llegado y cargado las bicis, y que cenarán por su cuenta. Nosotros nos vamos al albergue, donde cenamos los 4 y nos vamos a la cama dispuestos a descansar para afrontar una dura jornada que preocupa a parte de los miembros del grupo por las altas temperaturas alcanzadas durante el día.
A la 1 de la madrugada llega al albergue el resto de componentes, quienes entran en sigilo en la habitación para no despertarnos.
Día 1: Huergas de Babia - Pola de Somiedo. Madrugamos. Desayuno a las 7:00 para estar en Pola de Somiedo a las 8:00 y coger el autobús que nos lleve a Huergas de Babia donde recogeremos las bicis y comenzaremos la jornada, una ruta dura que desde las 9:30 y tras unos consejos de la organización nos mantendrá pedaleando hasta las 16:00 aproximadamente. Salimos en la parte trasera del pelotón, por lo que la marcha es lenta y a veces tenemos que echar pie a tierra porque aunque las pendientes no son excesivamente duras y el terreno no es técnico la aglomeración de bikers se mantiene prácticamente hasta el primer avituallamiento, el cual hacemos más o menos rápido para ganar posiciones. Ahora pedaleamos mejor porque la selección natural va poniendo a cada uno en su sitio. La ruta discurre por plena sierra, por senderos y una pista larga que nos lleva con bastante esfuerzo hasta el Alto de la Farrapona, donde una semana antes ha tenido un final de etapa la Vuelta a España (aunque ellos han subido por carretera). Un nuevo avituallamiento y emprendemos un rápido descenso hasta la Laguna de Somiedo para ascender por una muy dura pendiente de pista con gravilla donde la tracción se hace difícil; seguimos por terreno de pradera donde los sonidos de la bici se amortiguan hasta una pared que tenemos que ascender porteando la bici, aunque merece la pena por las vistas que vamos a disfrutar arriba.
A partir de ahora un larguísimo descenso por todo tipo de terreno pondrá a prueba la pericia de todos los participantes. Es una gozada bajar por senderos estrechos, por trialeras, pendientes casi imposibles... hasta que el disfrute se vuelve casi sufrimiento por el dolor en manos y antebrazos de tando frenar y tirar del manillar para sortear los diferentes obstáculos. Al final de la bajada nos espera un durísimo ascenso de unos 3 km con desniveles brutales y que la mayoría de bikers debe hacer a pie por el cansacio acumulado.
Tras coronar y un breve descenso tenemos el último avituallamiento para afrontar el descenso final, no tan largo ni pronunciado, pero sí rápido y divertido.
Terminamos en Pola de Somiedo, donde tras esperar algo más de una hora a los últimos componentes del grupo nos dirigimos al albergue en Saliencia para ducharnos y relajarnos con unas sidras asturianas antes de cenar e irnos a la cama a reponer fuerzas para afrontar la segunda jornada.
Día 2: Pola de Somiedo - Pola de Somiedo. Madrugamos nuevamente; nos levantamos cansados y somnolientos, pues ni siquiera las sidras que cayeron la tarde anterior nos han ayudado a conciliar el sueño, pero contentos porque al menos uno de los ocupantes de la habitación ha dormido del tirón mientras nos entretenía con un incesante y algo más que ligero ronroneo que hasta aquellos que duermen con tapones han podido oír.
La marcha comienza a las 8:00 de la mañana, con puntualidad. Comenzamos despacio, dejando que se vaya estirando el grupo y se vaya haciendo la selección mientras el cuerpo empieza a funcionar correctamente. Desde el primer metro vamos subiendo y una vez que se despeja el camino y podemos transitar cómodamente sin tener que andar por la aglomeración nos enfrentamos a una terrible subida de unos 7 km que vuelve a alcanzar picos de desnivel del 30%, unido a una gran humedad ambiental. Tras coronar unos 500 m de descenso para esperar al reagrupamiento de todo el pelotón mientras nos helamos de frío (la temperatura es baja, sopla el viento y estamos sudando por el esfuerzo realizado), pues debemos pasar por un tramo que es Parque Natural y está protegido; de hecho hasta unos días antes no se han conseguido los permisos para poder transitar por ahí.
A continuación un descenso por un sendero estrecho, técnico y al borde de un barranco para terminar en un avituallamiento que hacemos rápidamente para evitar el embotellamiento. A partir de ahora transitamos por terreno duro, senderos con peñas, pradera... el pedaleo se hace complicado y bastante duro hasta que alcanzamos una pista que tras un breve y rápido descenso nos lleva al segundo avituallamiento después de 20 km y 4 horas de marcha.
A partir de aquí, tras reponer fuerzas con el típico bollo preñao seguimos la dura jornada por el mismo tipo de terreno, pradera, sendero técnico, algún descenso no tan pronunciado como el primer día y un último avituallamiento rápido para terminar la ruta por el mismo tramo final del primer día.
Después de una jornada que se ha hecho muy dura ya sólo nos queda la ducha y la espicha, un convite por parte de la organización con empanadas, embutidos, costillas y chorizos asados, entrega de recuerdos y vuelta a casa, cansados pero contentos y deseosos de que llegue una nueva edición.
Un año más ha llegado el mes de Marzo, y con él una nueva edición de la marcha Sotoserrano - Caminomorisco organizada por El Trampal. Para nosotros es casi una tradición ir a hacer la marcha con calma, disfrutando de los paisajes impresionantes que nos ofrece la zona (sobre todo si el invierno ha sido generoso en lluvias, pues el meandro del río Alagón que se ha convertido en el símbolo de la marcha presenta un aspecto inmejorable) y luego comiendo el bocadillo en algún merendero junto al río antes mencionado si el tiempo acompaña, que suele hacerlo.
Este año la lluvia nos ha acompañado desde el primer momento, por lo que hemos llegado a Riomalo de arriba ya con una buena "calada" encima. Hemos hecho un alto en el camino y tras unas breves deliberaciones hemos llegado al convencimiento de que el cuerpo hay que cuidarlo, que es el único que tenemos a lo largo de la vida (cada vez más larga, por cierto); y nosotros lo cuidamos, haciendo ejercicio regularmente entre otras actividades, pero tampoco queremos castigarlo de forma gratuita, que es lo que habríamos hecho de haber continuado la ruta hasta completarla en su totalidad. A cambio hemos preferido mimarlo, así que desde Riomalo nos hemos vuelto a Sotoserrano siguiendo la margen del río, siempre bajo la cada vez más insistente lluvia, y una vez en el pueblo nos hemos dado una ducha caliente y nos hemos ido a comer a Mogarraz, a un restaurante donde nos han deleitado con una degustación de quesos y unas carnes a la brasa cocinadas en condiciones entre otros manjares que tampoco le han ido a la zaga. La factura no ha sido barata, pero "una vez al año" y siendo el servicio de calidad merece la pena darse el gusto de cuidar el cuerpo y el alma en condiciones.
Esperemos que a partir de ahora comience a acompañarnos más el tiempo, pues llegados a estas alturas del invierno, cuando ya empezamos a vislumbrar los primeros días primaverales y unas temperaturas más suaves, se hacen más duras de los normal las jornadas climatológicamente adversas.
Domingo de marcha inédita perteneciente al Circuito de Rutas de la Diputación, con salida en Lagunilla para dirigirnos por la ladera de la sierra a Valdelageve y bajar hasta el Río Cuerpo de Hombre que cruzamos (lo hemos llevado siempre a nuestra derecha) y subir por la buitrera para desandar el camino por la ladera opuesta; esta subida tiene rampas muy duras, con gran desnivel, pero con ánimo y paciencia las dejamos atrás para pedalear un poco por la dehesa y luego dirirnos por carretera hacia Aldeacipreste y un poco más adelante desviarnos a pistas de buen firme coincidentes con la Cañada Real Soriana Occidental y bajar a Montemayor del Río por el empedrado camino de los Tartesos, que pone el toque técnico y divertido a la ruta. Desde Montemayor "sólo" nos queda subir hasta Lagunilla; ascensión larga en la que los que tuvimos suerte sólo nos mojamos por la lluvia que estuvo presente de forma intermitente durante toda la jornada. Los menos afortunados, rezagados, tuvieron que padecer una granizada.
Ya en el pueblo y después de cambiarnos nos dirigimos al bar donde se daba un aperitivo al conjunto de participantes, pero por diversas circunstancias cuando llegamos no quedaba nada (por lo visto no es costumbre esperar a que esté todo el mundo presente para empezar a comer) y como tampoco nos íbamos a quedar con las ganas decidimos darnos un homenaje por nuestra cuenta dirigiéndonos a Vallejera donde Armando nos ofreció en el mesón una comida de primera a base de carnes con su habitual hospitalidad.
Sólo queda mencionear que volvieron a acercarse desde Torres de la Alameda Adrián y Laran, lo cual no deja de tener mérito por mucho que les guste la zona; y que los outzones estrenamos equipación, por lo que ya no sólo somos un gran club sino que también lo parecemos.
Amigos Outzone de Mountain Bike, el próximo domingo 26 quedaremos para subir con las bicis y unas botellas de cava para celebrar la Navidad y el nuevo año. Saldremos como siempre de la cochera de Paco a las 11, para subir a La Peña de la Cruz y después a Peña Negra (si la nieve lo permite) para después bajar por la cara trasera de la montaña.
Un año más nos hemos desplazado hasta Miranda del Castañar para completar otra de las rutas del circuito de la Diputación de Salamanca. En esta ocasión pocos miembros del club (Antonio y un servidor), además de Laran, compañero de fatigas de Antonio en Torres de la Alameda (Madrid) y que parece que le ha cogido gustillo a nustra zona; para ser justos hay que mencionar también a Adrián, que también se desplazó desde el mismo pueblo para hacer la marcha pero un percance inoportuno se lo ha impedido.
La asistencia de ciclistas en esta ocasión ha sido menor que en otras ocasiones, y es que el día ha sido típico de otoño: nublado aunque con algún rayo esporádico de sol, fresco y amenazando lluvia; de hecho hemos padecido en algún momento el familiar "calabobos", pero sin pasar de ahí, y eso que a pocos kilómetros por lo visto ha caído un aguacero considerable.
Este año Manuel Pedraz, organizador de esta serie de rutas, nos ha llevado por una variante nueva, "El Camino del Agua", entre Monforte y Mogarraz, un bonito tramo de una pequeña ruta circular. Lo cierto es que toda la ruta es espectacular, y más en esta época donde los montes se tiñen de infinidad de colores propios de la estación del año en que nos encontramos.
El pasado fin de semana, el primero de septiembre y al igual que el año pasado, nos fuimos a completar la Transcantábrica. Un fin de semana sobre la bici, en plena montaña (en esta ocasión en las inmediaciones del Puerto de San Isidro). La primera jornada fue una ruta lineal, con inicio en La Ralla, a 500 m del Alto de San Isidro, y con final en el pueblo de Bezanes. Fue una jornada divertida, con subidas no excesivamente duras y descensos en algunos casos un poco técnicos por senderos estrechos y entre escobas y en otras ocasiones en medio del hayedo más al sur de Europa. Parte de la ruta transcurrió en medio del Parque Natural de Redes. Si se le puede poner algún pero a la jornada fue la parte final, pues aunque el perfil indicaba un descenso prácticamente interminable que encarábamos con muchas ganas resultó ser por pista ancha y con grava en muchas ocasiones, por lo que acabamos un poco desencantados de la misma. Desde Bezanes un autocar nos llevó de vuelta a punto de partida de la jornada donde teníamos los coches; Roberto Cabrero y yo decidimos bajar a Puebla de Lillo en bici, lo que al menos a mí me sirvió para darme cuenta que la jornada había sido más exigente de lo que creía, y aunque descendíamos por carretera el puerto de montaña, en cuanto llegaba algún repecho el cuerpo se resentía y no respondía como esperaba. Antonio y Roberto "Triana" se encargaron de bajar los vehículos. Para la segunda jornada, aunque el kilometraje era inferior, la dureza física era mayor, con el cansancio acumulado de la primera jornada y con contínuas subidas y bajadas. En un primer tramo, hasta el 1º avituallamiento, se iba más o menos agrupado en constante subida aunque tampoco podemos decir que durísima (pero sí larga) para llegar a lo alto de una pista de esquí que descendimos rápidamente con un desnivel bastante marcado para acabar en el mencionado avituallamiento. A partir de aquí y hasta el 2º avituallamiento se encontraba lo realmente duro de la jornada, con una subida inicial de algo más de 7 km con algún repecho muy duro con piedra suelta y que obligó a la gran mayoría de ciclistas (no puedo asegurar que a todos) a echar pie a tierra. Una vez coronamos nos moveríamos por un sendero estrecho hasta un segundo repechón durísimo también, en esta ocasión sin camino marcado, en pleno monte y cuyo desnivel recuerda al tramo final de la subida a nuestros Picos de Valdesangil desde Sanchotello pero más largo. La dureza era tal que en mi caso tuve que parar a mitad de la subida para poder coger aire y afrontar el tramo final de ascensión, pues el cuerpo no daba para más. Tras coronar un breve descenso hasta el avituallamiento y desde ahí hasta Puebla de Lillo principalmente en descenso más técnico y revirado que rápido. Al terminar la ruta, muy dura físicamente hablando aunque también 100% ciclable, nos dimos una ducha reparadora y repusimos fuerzas en la tradicional espicha para emprender el camino de vuelta a Béjar. Un fin de semana divertido, aunque muy exigente físicamente. Nos vemos el año que viene en una nueva edición. (Track jornada 1). (Track jornada 2). MGJ.