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6 de noviembre de 2017

¡Eureka, nuevos senderos!



Vivimos en un paraíso para el mountainbike; da igual la especialidad que más practiques (rally, maratón, all mountain, enduro…), nuestra zona está plagada de diferentes pistas, caminos y senderos que hacen las delicias de cualquiera.

No me canso de ver la reacción de la gente que viene de diferentes zonas geográficas de la península, no necesariamente lejanas, a montar en bici algún día y quedan prendados con lo que aquí se encuentran. Expresiones como “he vivido un fin de semana de auténtico mountaibike” en absoluto son extrañas para nuestros oídos; ver las caras de tus amigos cuando tomando unas cañas al final de la ruta te dicen que les ha encantado; advertir como casi sienten envidia de lo que aquí tenemos: poder montar a diario en este terreno, estar pedaleando en pleno monte nada más salir de casa y que sea lo ordinario cuando para ellos montar en bici por parajes abruptos similares a estos es algo casi extraordinario que les supone desplazamientos de al menos una hora en coche.

Pero a pesar de valorar “lo que aquí tenemos” hay días en que tengo cierta sensación de apatía, días que me cuesta decidir el camino a seguir para no repetir en exceso los mismos recorridos una y otra vez. Para evitar esa sensación viene muy bien organizar alguna salida de vez en cuando a una zona diferente; no es complicado ni requiere de largos desplazamientos, pues nos quedan a tiro de piedra zonas como Las Hurdes, Sierra de Francia, Quilamas, Gredos… Sistemas montañosos que tenemos al alcance de la vista desde nuestras casas y a poco más de 30-40 minutos en coche nos ofrecen la oportunidad de variar la rutina habitual, disfrutar por un día de senderos diferentes, comer un bocadillo en el campo con los amigos. 

Otras veces llega a tus oídos la existencia de senderos que desconoces en nuestra zona habitual; sales de ruta un domingo cualquiera y te encuentras con otro grupo de bikers, te paras a hablar y sin quererlo, lo típico, los comentarios habituales: de dónde venís, nosotros vamos por ahí, hemos hecho este u otro tramo… Y de repente te pones alerta, ¡un tramo o sendero que desconoces! Oye, pues indícame un poco mejor por donde es, ¿tienes track, me lo puedes pasar?

Es una sensación difícil de explicar, te falta tiempo para ir a conocerlo. Ya tenemos ruta para el próximo día, ir a conocer ese nuevo tramo, descubrir nuevos parajes que no podías siquiera imaginar y que están aquí al lado, los paisajes que ves a diario vistos desde otra perspectiva completamente nueva; se te llena la cabeza de nuevas ideas, se agolpan diferentes recorridos, nuevas rutas en las que combinas mentalmente los caminos conocidos con los nuevos senderos. Casi podría decir que es emocionante.


MGJ.

26 de septiembre de 2017

La Batalla del Inframundo


Hacía mucho que no disfrutaba de un fin de semana como el pasado, gozando de la bicicleta y de la compañía. Con motivo de la celebración de LA BATALLA DEL INFRAMUNDO, "una competición de MTB en formato all mountain o trail, de carácter no competitiva" como reza textualmente en el reglamento de la prueba y sabiendo que Iván y Sandra no se la iban a perder decidí darme el gusto de volver a montar por los senderos de Zona Zero unos años después de mi primera y única visita hasta el momento.


¿Qué es Zona Zero? Si eres un apasionado del trail, all mountain o enduro casi seguro que lo sabes, pero si no es así el Centro BTT Zona Zero Pirineos tiene su sede en Aínsa, Villa Medieval y monumento nacional histórico artístico, situada en la comarca del Sobrarbe en pleno corazón del Pirineo Aragonés en la confluencia de los ríos Cinca y Ara. Y en pocos años se ha convertido en algo así como la meca del enduro a nivel europeo.


¿Qué es LA BATALLA DEL INFRAMUNDO? Es más que lo dicho unas líneas más arriba, es una prueba de enduro ambientada en el medievo tanto por el entorno con los pueblos abandonados y parajes por los que discurre (sin apenas rastro de la vida moderna) como por la caracterización de los organizadores y figurantes a lo largo del evento.


El recorrido está basado en una de las rutas más características del centro, Viaje al Inframundo, aunque ni se recorre en su totalidad ni es la única ruta presente en el trayecto, recorriendo tramos de otras como La Coasta doble o Miradores de Aínsa y Morillo. El reto son 60 km y 2150 m de desnivel acumulado (en los últimos tiempos parece ser imprescindible hacer referencia al desnivel para hacernos una idea de la dureza del recorrido) y como no es competición no hay más premura que salvar los tiempos de corte establecidos por la organización a las 13:00 y 16:15 horas en los kilómetros 23 y 39 respectivamente, saliendo a las 8:30 de la mañana y con tiempo límite para terminar a las 19:00. 


Encontramos 4 ascensiones principales con sus 4 descensos, cada uno con diferentes características en cuanto a terreno y exigencias físicas y técnicas; y digo principales porque hay tramos intercalados en los que se alternan pequeños sube y baja que van minando nuestras fuerzas. Es por todo ello que desde el inicio establecemos un ritmo muy tranquilo en las subidas para disfrutar y "desatarnos" en los descensos, en los que encontraremos de todo: senderos de firme perfecto unos, tramos con cantos otros; zonas reviradas entre los árboles, veredas sembradas de raíces o piedras, dunas de fósiles; trechos en los que parece hacerse de noche por la vegetación tan tupida y otros donde no hay para resguardarse del sol. Descensos que en algún caso fueron tramo cronometrado en la prueba de las Enduro World Series disputadas en la zona en 2015 como el de Buil a Sarrato o que lo serán en las futuras EWS 2018.


Antes de terminar la segunda ascensión llegamos a Morcat, un pueblo abandonado en el que se ha instalado el avituallamiento principal; y como no es una prueba convencional tampoco lo es éste, ofreciéndonos frutos secos, jamón y queso para picar, y el plato fuerte con huevos fritos, butifarra y pancetas. De hecho a más de uno no le sentará muy bien el abasto.


En la parte final, cuando las fuerzas escasean, hay que tirar de fuerza de voluntad para finalizar sin abandonar antes de tiempo; pero la satisfacción de terminar y el disfrute de un descenso más aún estando casi al límite de las fuerzas puede más que cualquier otra cosa. Por la noche cena y fiesta a cargo de la organización ponen la guinda a la jornada. 




Y el domingo antes de emprender el viaje de vuelta no nos resistimos a una ruta corta que en su día fue uno de los tramos de las EWS 2015. Hay que aprovechar al máximo, que no nos queda muy a mano.


MGJ.

16 de agosto de 2017

Si lo pruebas repites

Qué tendrá esta sierra nuestra que aún no conozco a nadie que haya venido a hacer alguna ruta por la zona y no se vuelva prendado de los parajes, los recorridos ideales para la práctica del mountainbike en cualquiera de sus especialidades (rally, trail, enduro...), el entorno en general; y es que como leía recientemente en una publicación local "tenemos un oasis de naturaleza verde entre Extremadura y Castilla" y el que lo prueba repite.

Así, hace unos días parte de los componentes de nuestro club nos hicieron saber que tenían la intención de venir a rodar por los caminos y senderos que surcan la sierra aprovechando las fechas estivales en que nos encontramos con días más largos y temperaturas más agradables que en el frío invierno. Y puesto que hacen el esfuerzo de darse el madrugón para venir (aunque sea con gusto) y regresar al última hora del día intentando alargar la jornada lo más posible nosotros queremos no defraudarlos en la medida de nuestras posibilidades y pensamos con bastante más detenimiento del habitual la ruta a hacer.

Queremos llevarlos por sendas que no hayan recorrido en visitas previas (aunque eso se torna un poco complicado después de unas cuantas rutas) enlazando tramos divertidos y con cierta dificultad técnica a la par donde primen las bajadas aunque sin hacer ascos a algún que otro ascenso "con miga" para terminar la jornada con una sonrisa en la cara. Nombres propios como Canalizo, Cruz del Herrerito, Jarilla, Lampiño, o Mangá forman parte del itinerario, nombres con muchas y diferentes connotaciones para los conocedores de los senderos.


Las paradas son tal vez más frecuentes de lo habitual, pero es que hay que empaparse bien del entorno y disfrutar de las vistas cuando no son los parajes habituales en que se mueve uno. Las subidas más o menos cortas y exigentes preceden a las bajadas de distinta dificultad, con mayor o menor pendiente y con diferente firme en cada ocasión pero siempre asequibles y disfrutonas.

Procuramos terminar bajando, que suele dejar mejor sabor de boca y en esta ocasión también despejando algún sendero obstruido por la presencia de un tronco caído en el mismo.

Y el final de ruta, o el tercer tiempo como dicen en los partidos de rugby, no puede faltar: unas cervezas comentando los diferentes lances de la mañana e intercambio de fotos, comida, café y sobremesa.

MGJ.

25 de septiembre de 2016

Peña Alaíz y Garganta del Oso

Impresionantes vistas camino de El Colorino.
Salgo con Ernesto desde el inicio de la subida a Los Pinos; es quien me metió la idea en la cabeza y le he propuesto hacerla. La fecha la han marcado las circunstancias, pues el resto del grupo se ha ido el fin de semana a Madrid por diferentes motivos y la subida al Pico del Águila, carrera de montaña que estaba prevista para hoy y con la que coincide parte del recorrido, ha sido suspendida por las pocas inscripciones que había.

Desde el primer momento el camino es ascendente; sabemos que nos esperan unas 2 horas hasta alcanzar la entrada a la finca que nos da acceso al primer descenso, unos metros antes de coronar La Covatilla.

Este primer descenso lo tengo dividido mentalmente en 2 tramos muy diferentes: el primero desde la Virgen hasta El Colorino principalmente entre escobas por un sendero bastante cerrado pero ciclable y el segundo tramo desde El Colorino hasta la pista de La Garganta del Oso ya más abierto y más técnico, sobre todo en algunos segmentos; pero hoy Ernesto me ha enseñado una variante nueva desde el gran hito antes de alcanzar El Colorino por un sendero más parecido a la 2ª parte.

Lo cierto es que esta bajada la he hecho bastante bien, detrás de Ernesto y a mi ritmo con paradas para deleitarnos con los paisajes aprovechando que ha salido un día muy claro sin nada de canícula. Así podíamos divisar el embalse de Gabriel y Galán detrás de Peña Negra, toda la cordillera montañosa desde Sierra de Gata, Hurdes y Sierra de Francia, una panorámica de todos los Picos de Valdesangil y detrás el Valle de Sangusín, Quilamas y por supuesto toda la meseta norte hasta que la vista alcanza.

Una vez abajo, en la pista de La Garganta del Oso, comenzamos a subir los algo más de 7 km que tenemos hasta arriba del todo y que me van a costar más de lo esperado, pero es que el "tute" que llevamos en el cuerpo no es baladí. Al coronar nos tomamos un respiro junto con algo de comer, estiro un poco los músculos y de nuevo al lío; un descenso muy técnico en la parte inicial con algunas zonas comprometidas entre los pinos, escalones con desniveles que impresionan al sumarse al desnivel propio del terreno, poca tracción por no decir que nula en algunos momentos. Después de este primer tramo y de rebasar un canchal llega la zona más rápida, un single track entre pinos precioso, rápido y que en algunos momentos es complicado mantenerse en el sendero.

La parte final viene después de cruzar la pista por la que ascendimos, el que conocemos como Camino de Tremedal que nos lleva a Candelario con tramos rápidos unos, técnicos otros, piedras, canchales... tremendo.

Y desde Candelario la vuelta a Béjar; improvisamos y decidimos bajar al Canalizo (Puente de la Abeja) y salir a la carretera para coger el sendero de Los juzgados en la subida a El Castañar.

Una ruta con no muchos kilómetros pero muy exigente; disfrutarla o sufrirla y padecerla dependerá de nuestro estado de forma y nivel de pilotaje.


MGJ.

3 de mayo de 2016

Quilamas

Sierra de Béjar al fondo.
Hacía tiempo que tenía ganas de rodar por esta zona que tan cerca de casa nos queda y tan poco frecuentamos; hacia las 9 de la mañana nos montamos en los coches camino de Santibáñez de la Sierra, población en la que hemos fijado el inicio y fin de la ruta y a la que llegamos después de una media hora de viaje.

El día ha amanecido soleado aunque hace algo de viento, fresco ya que viene del norte-noreste; pero la temperatura es agradable e incluso hacia el final de la ruta casi llegaremos a pasar calor... ya iba siendo hora.

De inicio tenemos un pequeño tramo por una pista que nos va a servir para calentar un poco los músculos y que nos va a llevar al Puente del Alagón, en el desvío hacia Valero, para inmediatamente después comenzar a subir por pista de buen firme casi hasta el Pico Codorro; y cuando digo casi es que sólo nos falta el último tramo de unos cientos de metros para alcanzar las antenas y coronar esta cima. El ritmo que ponemos no es fuerte, más bien suave pero constante que nos permite disfrutar de los paisajes en un día con la atmósfera especialmente limpia; es una gozada ver la disposición de los diferentes pueblos separados por bosques ininterrumpidos: Miranda del Castañar, Garcibuey, Villanueva del Conde, San Miguel de Robledo... y al fondo la Sierra de Francia con su antena inconfundible junto al monasterio; el cielo azul intenso y abajo todo verde salpicado de los rojizos propios de las tejas de los edificios de los pueblos.

En algunos momentos, cuando nos encontramos a más altura, el viento sopla con fuerza e incluso nos desplaza de nuestra trayectoria según avanzamos, justo cuando afrontamos las rampas más duras. Cambiamos de ladera, nos ponemos una chaqueta y ahora toca llanear un poco por la cuerda de la sierra, alternando con alguna subida de las que es mejor no pensar lo que te espera, pero nada que no podamos superar; además hemos decidido que al llegar arriba pararemos a comer a algo, así que es otro incentivo para ascender con más ganas si cabe.

Después del avituallamiento emprendemos el descenso en el que encontraremos un poco de todo, casi siempre por sendero aunque algo de campo a través tampoco nos faltará, zonas de pizarra amenazante para nuestros neumáticos y nuestros cuerpos en caso de caía, tramos con raíces, zonas más frondosas que nos protegen del viento... un poco de todo como digo.

Llegamos a Valero y es hora de coger un tramo por el que nunca he transitado; iremos desde aquí a San Esteban de la Sierra por un camino bastante bien balizado y en el que deberemos afrontar tramos de dura subida empedrada, tramos técnicos que a estas alturas de la ruta hacen mella en nuestras piernas; pero merece la pena el esfuerzo. El olor de la jara, las escobas y el tomillo entre otros es muy penetrante, tanto como el verde intenso de toda la sierra salpicado de amarillos y blancos de las flores.

Después de un breve descenso y tras cruzar un antiguo puente de piedra de varios ojos entramos en San Esteban de la Sierra, pueblo que debemos atravesar subiendo las duras rampas de sus calles. Ya sólo nos quedan un poco más de un par de kilómetros hasta el fin de la ruta que completamos un poco por la carretera para terminar cogiendo una última pista que nos lleva directos a Santibáñez de la Sierra.

Una jornada perfecta.


MGJ.

1 de febrero de 2016

Patones Enduro Extrem, versión Outzone

Laran
Cambiamos de escenario; nos vamos a Patones, en la Sierra Norte de Madrid, así que me toca madrugar porque tengo 3 horas de viaje y hemos quedado a las 9 de la mañana. Para esta ruta somos muchos más de los habituales, 14 ciclistas en total y no todos de Outzone aunque sí la mayoría.

Es una zona por la que nunca he montado pero que gusta bastante en la comunidad madrileña, tal vez por haberse celebrado en años anteriores una carrera de enduro en la zona, la Canyon Enduro Extrem y cuyo track de la edición de 2014 es el que llevamos de referencia para nuestra ruta. Y digo de referencia porque si bien es el recorrido que seguiremos inicialmente al final lo acortaremos para adecuarlo a nuestros gustos y horarios.

En esta zona abunda la pizarra, recordando en parte al terreno por el que nos movemos cuando nos desplazamos a Las Hurdes; pero sólo en parte porque si la piedra es similar debo decir que me gusta más la sierra extremeña por ser más frondosa. El terreno hoy es árido, monte bajo compuesto por jara, romero en la parte inicial, algo de espino y zonas con piornos; los árboles son anecdóticos quedando para la cara norte de esta sierra y fruto de repoblaciones pasadas, pero que nos van a deparar un descenso corto y divertido por un sendero ratonero en el que iremos esquivando los troncos de los pinos.

Las subidas son tranquilas, como siempre; la primera es algo más técnica al ser por sendero estrecho y con un desnivel no muy acusado pero tal vez algo más pronunciado en conjunto que la de la segunda parte de la jornada; una vez llegamos al inicio del descenso podemos disfrutar de un trayecto estrecho sobre piedra que en muchos casos está afilada y nos obliga a ir con cuidado de no rajar las cubiertas. El descenso es rápido y sin grandes dificultades (alguna más en la parte final) pero el desconocimiento total del terreno no me permite disfrutarlo en su totalidad.

De nuevo en Patones de Arriba comenzamos la segunda ascensión de la jornada; inicialmente coincide con la primera, pero llegados a un cruce cambiamos de dirección y ahora nos moveremos por pista hasta el Collado de la Cabeza, donde se encuentra el punto más alto de nuestra ruta a unos 1265 m. Aunque la ascensión es pistera en la parte final debemos afrontar un par de tramos de cortafuegos con un desnivel que obliga a muchos a echar pie a tierra y otro tramo corto de porteo. Arriba, junto al vértice geodésico, nos deleitamos con las vistas del embalse de El Atazar y la sierra al norte; la meseta al sur.

Embalse de El Atazar
El descenso ahora será corto, una primera parte como he mencionado anteriormente por el pinar para desembocar en una pista que bajamos unos metros, pero decidimos que no es lo que hemos ido buscando y volvemos a pedalear la pista arriba para afrontar otro corto tramo de cortafuegos antes de comenzar la última bajada. Esta será más larga, casi siempre por sendero, con la pizarra amenazando nuestras ruedas y nuestros cuerpos en caso de caída, algún pequeño tobogán, un corto tramo de pedaleo, una bajada con miga porque al marcado desnivel se le suma el suelo cubierto de piedra suelta que hace complicado tomar las curvas e incluso el poder frenar.

Finalmente llegamos al punto de inicio con el grupo mermado, ya que por diferentes motivos hemos ido perdiendo unidades a lo largo del trayecto (compromisos familiares, cansancio acumulado, cambio de recorrido...). La ruta ha sido divertida y ahora toca reponer fuerzas antes de emprender de nuevo el camino de regreso.

Para ver las fotos pinchando en el enlace.


MGJ.

18 de enero de 2016

Entre Sierra de Gata y Hurdes

Paco en pleno descenso a Ovejuela.
En esta ocasión nos hemos ido un poco más allá y nos adentramos en la Sierra de Gata pero sin alejarnos en exceso de Las Hurdes; de hecho la ruta discurre en la "frontera" entre ambas regiones y según nos dejemos caer a una ladera u otra de la sierra nos encontraremos en Sierra de Gata o en Hurdes. Y es increíble ver cómo puede cambiar tanto en tan pocos metros el paisaje.

Después de dedicar a lo largo de la semana unas horas a observar mapas (topográficos y ortofotos), consultar tracks propios y ajenos y dibujar recorridos clavamos el alfiler en Robledillo de Gata, un pequeño pueblo en la sierra con identidad propia, de calles estrechas y empinadas y una arquitectura en piedra muy cuidada.

Comenzamos a pedalear hacia las 10 de la mañana con tiempo algo más que fresco, en torno a los 0ºC y sin llegar a superar en ningún momento de la jornada los 9ºC; el día promete en cuanto a la climatología, pues aunque la temperatura es baja las previsiones son de cielos despejados y ausencia de viento, y para entrar rápido en calor qué mejor que afrontar las rampas del pueblo, que abandonamos apuntando siempre a la cima de la sierra.

Los primeros metros después de dejar el pueblo son de asfalto, pero rápido nos adentramos en una antigua calzada romana, el Camino del Puerto Blanco, que no sin esfuerzo nos sube paralelos al río Árrago hasta La Golosa, donde cruzamos la carretera y cogemos una pista que indica a Ovejuela. Esta nueva vía comienza ascendiendo, pero pronto se suaviza permitiéndonos un rodar alegre hasta alcanzar la Cruz del Puerto, un cruce de caminos en la misma cuerda de la sierra donde encontramos a la izquierda de nuestro avance el camino que nos ha de bajar a Ovejuela (Hurdes) mientras a la derecha sale una pista que baja a Descargamaría (Sierra de Gata).

Si inicialmente predominaban el pino y el roble, el piorno y el helecho, ahora nos deleitaremos con las sierras de piedra que parecen cortadas a cuchillo, las encinas y los olivos principalmente; un aspecto mucho más salvaje el de esta ladera que sin duda ayuda a crear la imagen del sufrido hurdano. Este descenso ya lo hemos hecho en otras ocasiones, pero debo decir que personalmente esta es la ocasión en que más lo he disfrutado con un tramo inicial por senda muy fluida, curvas y pequeños sube y baja para entrar sin solución de continuidad en la parte final más técnica de firme empedrado y con "Zs" que consigo trazar en su mayoría.

A la salida de Ovejuela deberíamos haber cogido un sendero que nos llevase inicialmente en ascenso a enlazar con la pista de Los Llanos del Convento, pero después de despistarnos y volver sobre nuestros pasos para retomar el track nos damos cuenta de la inviabilidad de la opción, pues ya he comentado al inicio que me he ayudado de tracks ajenos para diseñar la ruta y este tramo en concreto pertenece a un track senderista. Así que bajamos por la carretera sufriendo los rigores de las bajas temperaturas hasta coger la deseada pista en su inicio y ascenderla por completo; la parte más dura es hasta alcanzar el mirador del Chorro de Los Ángeles, espectacular en esta ocasión por el agua que lleva. Nos quedaríamos horas contemplado el salto de agua a lo lejos, con los buitres sobrevolando la zona, posándose en las rocas y retomando el vuelo, pero como nos quedamos fríos y se va acercando la hora de comer (más que por haber mirado el reloj porque nos lo indican nuestros estómagos) continuamos el recorrido ahora más suave aunque manteniendo la tendencia ascendente hasta alcanzar nuevamente la Cruz del Puerto, donde esa tendencia se torna descendente.

Iniciando el último descenso de la jornada.
Ya hemos estado en esta encrucijada de caminos hace unas horas, pero seguimos unos metros más para coger un desvío ahora a nuestra izquierda señalizado como parte del GR10 y ruta 9 del Centro BTT de la Sierra de Gata. El descenso hasta Robledillo de Gata es corto pero muy divertido; no es muy técnico y las "Zs" en esta ocasión se trazan en su totalidad. Entramos en el pueblo por la parte alta, callejeamos y llegamos al punto de inicio, donde ya sólo nos queda una cosa, cambiarnos y degustar las viandas que hemos llevado: tortilla, empana, chorizo (típico en Béjar comerlo el día de San Antón) y un café para rematar la comida acompañado de algún dulce: hoy nos hemos ganado el banquete.

Para ver las fotos de la ruta pinchando en este enlace o en el menú de la derecha, y el track en wikiloc.


MGJ.

9 de noviembre de 2015

Hurdes, subida a Bolla Chica

Miro el track que me ha pasado Iván; la ruta es corta, unos 25 km, y tiene su inicio y fin en Castillo, alquería de Pinofranqueado en las Hurdes. Aunque no hemos hecho muhas rutas por este valle en concreto sí es una zona que había estudiado en el mapa buscando posibles escapadas y en el track aparecen algunos senderos que recuerdo haber apuntado mentalmente.

Salimos Paco y yo temprano hacia Castillo, donde nos esperan Iván y Sandra; el día ha amanecido despejado, luce el sol y la temperatura es agradable. Las perspectivas no pueden ser mejores. Durante el trayecto he ido haciendo memoria y recuerdo una o dos salidas por la zona, aunque hace ya tiempo, además de reconocer algún punto de inicio de ruta.

Después de poco más de 1 hora de viaje nos ponemos en marcha; seguiremos el track en sentido inverso a como está diseñado, primero por sendero en el que es complicado mantenerse sobre la bici en ciertos momentos por lo resbaladiza que está la piedra del firme a esa hora de la mañana. Al desembocar a la pista la cosa cambia.

Inicialmente el ascenso es cómodo, pero pronto comenzará a empinarse de manera espectacular; un vistazo al track sólo nos confirma lo que ven nuestros ojos, que el avance es prácticamente perpendicular a las líneas de nivel. Si me siento más adelantado en el sillín me salgo, el torso inclinado hacia adelante hasta casi tocar el manillar con la nariz y ni por esas... si levanto la vista surgen dudas sobre si seré capaz o no, así que poco a poco. Da la impresión que algo o alguien me tira de los hombros hacia atrás queriéndome hacer caer de espaldas, es la señora gravedad que se hace notar. Quiero tener algún diente más en los piñones y alguno menos en los platos, pero creo que me daría igual.

Llegados a un punto marcado en el track nos deleitamos con las vistas de Erías a nuestros pies y todo el valle de Esperabán, justo antes de entrar en el lado oscuro; sí, literalmente, cambiamos de ladera y el sol desaparece, baja la temperatura y aunque el desnivel no es tan exagerado tampoco es suave. Al menos tenemos a la vista el fin de la subida, o eso parece; cuando alcanzamos la cuerda de la sierra, que hace de frontera natural entre las provincias de Salamanca y Cáceres, giramos a la derecha hacia Bolla Chica, el punto más alto de nuestra ruta. Ahora no hay obstáculos naturales para el sol, pero sopla el viento con fuerza y es frío. Un último rampón antes de la cima, una corta parada para comer y abrigarnos y comenzamos a descender por un tramo de pendiente pronunciada, firme irregular y lleno de piedra suelta; entre el desnivel y el viento que tiende a desestabilizarme no bajo todo lo agusto que quisiera.

Una nueva subida, la última, antes de afrontar el descenso final por un sendero medio oculto que sale a la derecha de nuestro camino. Es divertido, estrecho pero relativamente despejado. Vemos unas aves que tienen su nido unos pocos cientos de metros delante de nuestros ojos, sobre un árbol. Levantan el vuelo y planean sobre nuestras cabezas: uno de ellos es un buitre seguro, los otros dos no estamos seguros de que sean buitres o águilas (no lo apreciamos bien).

Seguimos bajando por el sendero que poco más adelante se convertirá en un camino empedrado como tantos otros que hemos bajado por las Hurdes. Cruzamos el arroyo del Paselito que más abajo se convertirá en el río Esperabán. Las aguas son cristalinas, el discurrir del río ensordecedor por momentos y podemos divisar diversas pozas, pequeños saltos de agua... impresiona.

Llegamos a Erías y ya sólo nos quedan unos pocos kilómetros hasta Castillo; inicialmente cogemos una pista que indica hacia esta población pero pronto damos la vuelta para retomar el track; paralelos al río que cruzaremos más adelante en las pequeñas subidas que encontramos las piernas se muestran doloridas, resentidas por el esfuerzo al que han sido sometidas durante toda la mañana. Un par de paradas para ver unos petroglifos (antiguos grabados en la roca) debidamente señalizados e interpretados antes de terminar la ruta en el mismo punto donde la iniciamos casi 5 horas antes. Nos hemos ganado la comida.

Las fotos de la ruta pinchando en este enlace o en el menú de la derecha.




MGJ.

2 de noviembre de 2015

Un domingo más... o no?

Serán los colores del otoño que inundan la sierra de multitud de tonalidades, o el contraste climatológico respecto a los 2 últimos días en los que he vuelto a casa empapado... algo tuvo la ruta de ayer domingo que no sé identificar pero que la hizo especial.

Amanece la jornada con buenas perspectivas: ausencia de viento, buena temperatura para la época del año en que nos encontramos y el sol que nos acompaña a ratos; la hora de reunión son las 10 de la mañana (no somos madrugadores) y una vez reunidos todos los que saldremos toca lo de siempre: decidir la ruta a hacer. Unos minutos de deliberación y nos decidimos a subir al Cancho de la Muela para bajar por el cortafuegos.

Una subida constante, en la parte final al abrigo del bosque y pronunciada para afrontar un descenso por una vertiente que no habíamos probado hasta hace unos meses, divertido y con algún tramo con "chicha" para enlazar en la parte final con la bajada tradicional, otro cortafuegos que nos deja en el punto de inicio de la ascensión.

Continuamos con otro descenso, esta vez empedrado, que nos ha de bajar desde la presa hasta Puente Nueva, paraje donde la gente suele ir a bañarse en verano y a pasear durante todo el año. A partir de aquí debo abandonar el grupo porque se me ha hecho tarde y me pierdo otras dos bajadas, cortas pero que me encantan.

Sigo sin explicarme por qué ha sido especial la jornada, qué la hace diferente del resto...la compañía, el ambiente de amistad, el tiempo, los colores de la sierra? Tal vez todo.


MGJ.

30 de agosto de 2015

Nueva máquina en Outzone

Rubén con su nueva bici.
 Día de estreno; rubén nos presentaba su nueva montura, una flamante Trek Fuel EX 9 2016, así que había que hacer una ruta en la que ir testando el comportamiento de la bici.

Comenzamos subiendo desde prácticamente la primera pedalada, unos 12 km pisteros hasta el final del camino que pasa junto a la Garganta del Oso. A partir de ahora comienza lo entretenido con unos metros por un estrecho sendero marcado en el cortafuegos que nace a continuación de la pista antes de adentrarnos en el pinar, con varias zonas bien diferenciadas: la primera con mucho desnivel y algún paso más complicado sorteando alguna peña y árboles, y la segunda tras salvar un canchal más rápida y con menos desnivel pero siempre entre los pinos que a veces pasamos muy cerca. El denominador común en todo el tramo ha sido lo "sucio" que estaba el suelo, cubierto de las agujas de los pinos que merman demasiado el agarre de las ruedas y causante de que en la primera parte hayamos besado varios el suelo.

Después de este descenso cruzamos la pista que ascendimos anteriormente y enlazamos con el camino de Tremedal que nos baja hasta Candelario por terreno pedregoso y complicado pero que no tenemos mayores dificultades superar.

Ya en el mencionado pueblo nos dirigimos al camping para coger otro camino, el de La Jarilla o Calvario, que nos dejará próximos a la dehesa y la presa de Navamuño, desde la que nos dirigimos ya para finalizar la ruta por el camino que lleva directo a Llano Alto y el Castañar, donde hacemos la parada de rigor para tomar la cerveza de final de ruta. Pero aún no ha terminado hoy la ruta, porque debemos bajar a Béjar después del refrigerio y para ello elegimos el camino más corto, lo que aquí quiere decir el sendero más vertical que hay de todas las opciones posibles y que no son pocas. El exceso de polvo en esta senda y la poca luz que entra por lo frondosa de la vegetación hace que debamos espaciarnos entre unos y otros para poder ver por donde bajamos.

Un buen estreno para una bici diseñada para este tipo de salidas.

MGJ.

11 de mayo de 2015

Paso de los Lobos

Avanzando por el sendero
Me habían pasado un track con salida y llegada en Monsagro para ascender al mirador del Paso de los Lobos en el acceso a la Peña de Francia y vuelta al punto de partida, con la recomendación de no dilatarlo mucho en el tiempo para disfrutar no sólo de los senderos sino del espectacular colorido que presenta esta primavera la zona.

Y es lo que hemos hecho, pero con ciertas (o muchas) variaciones respecto al original. Después de estudiar el track y diferentes mapas fijamos nuestro punto de inico y fin en La Alberca diseñando la ruta a nuestros gustos y corriendo ciertos riesgos al introducir en la misma algún tramo completamente desconocido y simplemente dibujado sobre el mapa, lo que podía suponer tener que rectificar sobre la marcha gran parte del recorrido.

Comenzamos relativamente temprano para nuestras costumbres, a las 9:30 de la mañana, a lo que hay que sumar 1 hora de viaje previo; el sol ya calienta y promete ser un día exigente por las altas temperaturas, más con la experiencia del día anterior de Iván y Sandra en la zona de las Hurdes, así que antes de comenzar a pedalear nos libramos de las camisetas interiores.
Diversión pura.
La primera parte de la ruta es de subida constante por buen firme y casi siempre viendo al fondo la Peña de Francia, majestuosa; ya podemos disfrutar de un colorido especial en el paisaje gracias al cielo completamente despejado con tonos malvas, amarillos y verdes contrastando con el azul del cielo, todos ellos de una intensidad extraordinaria.

Llegados al mirador del Paso de los Lobos comenzamos un descenso por el GR10 en dirección a Monsagro con 3 partes bien diferenciadas; en la primera y tras unos metros de falso llano picando hacia arriba comenzamos a bajar por un tramo pedregoso no excesivamente complicado y sí bastante disfrutón, en el que un roce con una piedra del camino me supone un corte en el flanco de la cubierta imposible de sellar para el látex de la mezcla interior, así que a partir de ese momento a extremar las precauciones por tener que ir con cámara.

Sin darnos cuenta entramos en el segundo tramo del descenso, una serie de "Zs" que se pueden trazar con relativa facilidad casi en su totalidad para pasar al último tramo del descenso consistente en un sendero estrecho muy divertido y siempre con tendencia hacia abajo. Así llegamos al Puente de la Yunta sobre el río Agadón, donde abandonamos el GR10 por otra pista ascendente, ancha pero con gravilla que hace un poco más pestoso el avance y que nos lleva tras casi 4 km al comienzo del tramo desconocido y en el que nos toca patear durante casi 600 m salvando un desnivel de 200 m. A la dureza de este tramo Iván y Sandra suman el añadido de cargar con unos fósiles que han encontrado a media ascensión.

Finalmente llegamos a la misma pista de subida del inicio de ruta disfrutando de unas vistas sin igual del valle de Batuecas, terminando la ruta desandando el tramo inicial.

Podéis ver fotos pinchando FOTOS MTB II en el menú lateral y el track en Wikiloc.

MGJ.

3 de marzo de 2015

Camino del Calvario


Un alto en el camino
Hacía muchos años que no bajaba a Montemayor del Río por el camino del Calvario, sendero empedrado con algunos tramos algo complicados para hacer en la bici. El recuerdo que tenía de este descenso era difuso en cuanto al recorrido, aunque permanecían algo más claros en mi memoria ese par de tramos imposibles de hacer sin echar pie a tierra.

Habíamos quedado el sábado por la noche, como es habitual, para la hacer la ruta del domingo; ya por la mañana, poco antes de dirigirme al punto de encuentro cruzamos los últimos WhatsApp para decidir la ruta a hacer. Al final y en el preciso momento de comenzar a rodar decidimos hacer la ruta de los Tartessos, con un poco de todo: caminos tradicionales recuperados recientemente, algún descenso algo técnico (aunque no en exceso), senderos junto al río, cañadas reales, calzadas romanas, tramos abiertos y otros en medio del bosque frondoso; una joya por la variedad a lo largo de todo el recorrido y con unas vistas espectaculares de las sierras de Béjar a un lado y de Francia a otro.

Un poco antes de afrontar el descenso a Montemayor del Río por el camino de los Tartessos decidimos no girar y seguir avanzando unos metros más para bajar al mismo pueblo por el camino del Calvario; antes de coger el desvío al mismo vemos un tronco caído en medio de la explanada y decidimos que es un buen sitio para hacer una pequeña parada y sacar unas fotos chulas, y es que el día acompaña pues ha salido soleado y de temperatura muy agradable, algo superior a los 15 ºC, toda una jornada primaveral en pleno invierno.
Sandra en un tramo de descenso

Tras el breve descanso emprendemos la marcha para afrontar la bajada, y cuál es mi sorpresa, grata, al ver que desde la última vez que lo bajé, hace años, he mejorado técnicamente y soy/somos capaces de bajarlo del tirón a pesar de esos tramos complicados que mencioné antes.

Ya en el pueblo hay que emprender el camino de regreso a Béjar por la ruta de los miliarios inicialmente, paralelos al río Cuerpo de Hombre, hasta desembocar a la ruta de La Plata. Esta ruta de los miliarios es impresionante, un sendero siempre paralelo al río en el que podemos encontrar varios miliarios de la época de los romanos, aunque hay que saber dónde están y desviarse un poco del sendero. Normalmente al desembocar a la ruta de La Plata giramos a la izquierda de nuestra marcha para cruzar el Puente de la Malena y seguir por el trazado marcado en dirección a Salamanca y Zamora y Astorga, pero esta vez cambiamos nuevamente los planes "in situ" y giramos a la derecha, dirección Mérida, para afrontar una subida de varios kilómetros hacia Puerto de Béjar y terminar la ruta ya por carretera hasta Béjar, que al final la hora se termina echando encima.

Una gran jornada de bicicleta, tanto en lo meteorológico como por el ambiente en el grupo y el recorrido variado.

Las fotos las podéis ver pinchando en este enlace o en el menú de la derecha.

MGJ.

8 de diciembre de 2014

Hurdes, zona enduro

La mañana comienza temprano, mucho para los que se desplazan desde Salamanca y Madrid, no tanto para los que salimos de Béjar y algo menos aún para los que se han adelantado y pernoctado en Nuñomoral, el punto de salida que hemos establecido para esta ruta que da comienzo a las 10 de la mañana.

Hace frío, propio ya de estas fechas, pero rápido entramos en calor afrontando las rampas iniciales del primer ascenso de la jornada y según ganamos altura y alcanzamos las zonas soleadas nos empieza a sobrar ropa, así que no es raro echar un vistazo al camino y ver a la gente parada despojándose de la chaqueta y guardándola en la mochila.

Con calma llegamos al punto donde sale el sendero que vamos buscando, a la derecha de la pista; subimos unos metros más para acercarnos a un mirador que hay a pocos metros y disfrutar de las vistas que hay desde él, espectaculares, nos volvemos a poner la ropa de abrigo para el descenso y comenzamos a bajar por la Senda del Correo, que ya habíamos hecho a primeros de Junio. Es técnico, inicialmente más rápido con algunas "zetas" que se trazan con facilidad y en las que la mayor dificultad es el desnivel y la falta de tracción porque el suelo está cubierto de las agujas de los pinos; la zona intermedia es la más complicada porque el firme se vuelve pedregoso y en algunos puntos un error puede suponer hacerse daño.

Cuando llegamos abajo y pasamos de nuevo por Nuñomoral son casi las 2 de la tarde y algunos componentes del grupo van "tocados", sufriendo calambres unos y escasos de fuerzas otros; hay quien decide que ha tenido suficiente y opta por quedarse en el punto de encuentro mientras el resto completa la ruta.

Nos queda por delante una subida por pista de fácil rodar pero de pendiente constante que sabemos que en el mejor de los casos nos va a llevar 1 hora de pedaleo, así que aunque la idea inicial era comer a mitad de esta ascesión decidimos hacerlo en los primeros metros para reponer fuerzas y tomar un respiro, que no dura más de 15 minutos (es peor prolongar en exceso la parada, pues luego cuesta más arrancar). Ya en marcha el sol se agradece y cada uno pone su ritmo para subir, pues no hay pérdida posible hasta coronar.

Nos reagrupamos en la cima, en el Pico de Las Carrascas; a un lado Casares de Hurdes en un valle, a otro Riomalo de arriba en otro valle, y finalmente en un tercer valle Aceitunilla, nuestro objetivo, así que nos dirigimos hacia el Pico Cordón por la Vereda de los Contrabandistas y poco después de dejar a nuestra izquierda el Pico de los Moros sale una senda a nuestra derecha. Está señlizda como Senda La Antigua e indica la dirección a tomar para llegar a Aceitunilla, así que la cogemos; es básicamente un cortafuegos, con el terreno lleno de piedras y roderas por el efecto del agua durante las lluvias. El descenso es rápido, muy vertical en la primera parte y un último tramo sin tan exagerado desnivel con alguna "zetas" fáciles que nos dirigen a la población. Desde aquí por carretera a Nuñomoral, donde terminamos tras casi 6 horas y media, una jornada larga y dura que nos ha dejado muy buen sabor de boca.

Algunas fotos de la jornada PINCHANDO AQUÍ o en el menú lateral, y para el recuerdo un vídeo resumen:



MGJ.

1 de diciembre de 2014

Cercedilla

Cercedilla
Sábado por la noche y el grupo del WhatsApp empieza a echar humo; es la hora de quedar para la ruta del domingo y son muchas las opciones que se presentan: Béjar, Cercedilla, El Escorial... y por si fuera poco el tiempoo no acompaña porque aunque la previsión meteorológica dice que amanecerá sin lluvias en la tarde del sábado ha fallado estrepitosamente.

Se cruzan los mensajes, se cuadran horas y puntos de encuentro y finalmente mantengo la decisión que tenía tomada desde hacía 2 semanas, ir a Cercedilla, y si no se puede montar mala suerte. Iván y Sandra me van a llevar por un recorrido en la zona de la Fuenfría.

Emprendo el viaje temprano, alternando lluvia y niebla en gran parte del trayecto y junto al error de cálculo en los tiempos de viaje supone que llegue unos minutos tarde a la cita; nada más coronar el Alto del León sale el sol, que se alternará con nubes a lo largo de la mañana, y me cambia el humor de repente...

Llego, me preparo rápidamente y me acerco al punto de encuentro donde me esperan Iván, Sandra y Héctor. Comenzamos a pedalear subiendo primero por las calles de la población y enseguida por sendas en medio del bosque que está impresionante, multitud de colores, el suelo cubierto de hojas... es otoño y hay que disfrutar.

La idea es sencilla, subir por la pista de la Fuenfría o antigua carretera de la república para enlazar descensos con un poco de todo, tramos técnicos sorteando raíces y piedras (peligrosos en algunos momentos por la humedad, que hace que en cuanto toques el freno un poco más de lo necesario pierdas el control de la bici), tramos más rápidos por senderos estrechos, algún pequeño salto... no hay duda, el viaje ha merecido la pena.

Cuando ya estamos terminando el recorrido nos llama Rubén; ha salido con el grupo de El Escorial y una vez que han terminado se viene a comer con nosotros. Ellos no han tenido tanta suerte y la lluvia les ha obligado a acortar el recorrido; es curioso como en tan pocos kilómetros de distancia cambia tanto la cosa.

Mientras llega Rubén nos cambiamos, se arregla algún desperfecto, se lavan bicis... y ya todos juntos nos vamos a disfrutar de una comida que nos hemos ganado; durante la misma comentamos y hacemos planes a corto y medio plazo, salidas y "quedadas" que tenemos a la vista, empezando por la próxima semana, el puente de La Constitución.



Más fotos y vídeos pinchando en los enlaces.


MGJ.

20 de octubre de 2014

Explorando nuevos senderos

Fue una jornada extraña, o tal vez sólo fue una impresión mía.

El día comenzó nublado y con algo de viento, no mucho, que hacía intuir temperaturas más bien frescas al menos a primera hora, pero lo cierto es que desde el primer momento la temperatura era agradable, no arrepintiéndome de haber salido de corto; ya se sabe que en esta época del año es complicado decidir cómo vestirse, pues si te pones poca ropa comienzas pasando frío, y con mucha lo más seguro es que a lo largo de la mañana te tengas que ir desprendiendo de capas de ropa.

Al final de la mañana habríamos tenido ratos de sol alternados con ratos nublados, y las temperaturas marcadas por el reloj de la bici siempre en torno a los 20ºC, un tanto elevadas para las fechas en que estamos.

En cuanto a la ruta en sí, comenzamos a pedalear tarde debido a que hubo que realizar algunas reparaciones de urgencia antes de salir. Ya en marcha en el momento de afrontar la subida dura de la jornada nos encontramos con un conocido que bajaba con la moto de trial por un sendero en medio del pinar en el que nunca nos habíamos fijado; le preguntamos y tras unas breves indicaciones decidimos que íbamos a buscarlo por la parte de arriba para descenderlo. Parte del grupo había tirado delante, así que tras reuninrnos en la parte alta de la sierra, a la que accedimos cada uno por un camino, comenzamos el descenso por nuevos senderos desconocidos, con pendientes que en algunos casos nos hacían pensarlo dos veces antes de "tirarnos".

Al final no encontramos el sendero deseado y queda pendiente para otro día, pero conocimos otros que nos abren muchas posibilidades a la hora de diseñar nuevos recorridos siempre con un paisaje de fondo espectacular como el de la foto.

MGJ.

3 de agosto de 2014

Por la Garganta del Oso

En el comienzo de nuestro camino
Hacía mucho, casi un mes y medio, que por unos u otros motivos no salía un domingo con el resto de Outzone, y aunque no lo parezca lo echaba de menos. Y qué mejor manera de retomar las buenas costumbres que con una ruta cañera al lado de casa, con cerca de 10 km de subida constante de inicio por la sierra para llegar al final del camino... o no.

Porque lo que para otros es el final del camino para nosotros es el comienzo de la diversión. Parece que la pista termina, pero si nos acercamos vemos un pequeño sendero señalizado con hitos que unos metros más abajo nos introducen en el pinar, circulando entre árboles que a veces pasamos casi rozando con los manillares. La primera parte es exigente, técnica y lenta, con algunos pasos complicados entre rocas, algún que otro escalón pronunciado, firme con poco agarre y mucho desnivel; es excitante, y en los puntos más conflictivos paramos para ver las diferentes posibles trazadas, por dónde abordar el obstáculo. Pasado este tramo el sendero pierde verticalidad y dificultad técnica, se vuelve rápido pero hay que ir con atención porque en determinados momentos es fácil salirse del mismo aunque no hay mucho riesgo de caída.

Abandonamos el tramo dentro del pinar para enlazar con otro sector divertido, rápido en su inicio y pedregoso en la segunda mitad con auténtica dificultad y riesgo de caída en ciertos puntos que nos deja en la parte alta de Candelario. Sólo queda decidir por dónde volver a Béjar para tomar la caña de después de la ruta, que por cierto, también echaba de menos.

Algunas fotos de la jornada se pueden ver PINCHANDO AQUÍ o en la foto.


MGJ.

9 de junio de 2014

Cerezal

Descendiendo al Embalse de Arrocerezal
Con base en Cerezal, alquería de Nuñomoral, teníamos una idea clara en la cabeza: dos descensos largos más o menos técnicos en 2 valles diferentes; la idea se llevaba gestionando desde la última visita a las Hurdes un mes antes y después de horas de visionado de mapas y estudio de diferentes rutas y tracks propios y compartidos por otros usuarios en diferentes portales de internet conseguimos diseñar una ruta asequible en kilometraje y atractiva en cuanto a características del terreno.

Partimos, como digo, de Cerezal hacia Nuñomoral, separados por poco más de 500 m., para cruzar el río Hurdano y comenzar a subir inmediatamente hacia la Sierra de la Jineta y Collado de la Genera. La subida es por pista ancha y de buen firme, con unas rampas iniciales duras con un porcentaje de desnivel del 15% para luego suavizar un poco hasta el 10%; son 10 km sin descanso para alcanzar el primer objetivo del día, la Senda del Correo que nos va a bajar nuevamente a Cerezal por el Embalse de Arrocerezal por medio de un bosque de pinos que mantienen el suelo cubierto de agujas secas. El descenso es relativamente rápido en algunos tramos, y otros más lentos con algunas zetas que podemos trazar casi en su totalidad, siempre por sendero estrecho y con poco agarre.

Ya en Cerezal y después de un error de interpretación del track del gps que nos ha hecho subir unos metros por unas rampas con desniveles que alcanzan el 27% emprendemos la seguda ascensión de la jornada, igualmente por pista ancha y con buen firme, pero que se hace dura por la longitud y porque no tiene zonas para guarecerse del sol que comienza a calentar con fuerza en esta época del año. Así que tras poco más de una hora de subida ininterrumpida con temperaturas rondando los 30ºC llegamos al Pico de las Carrascas a eso de las 3 de la tarde para afrontar con bastante cansancio el segundo descenso de la jornada; es el mismo de hace un mes, pero es que es tan atractivo...

Estamos descendiendo la Senda de Alfonso XIII hacia Casares de Hurdes, pero en un cruce del camino cogemos un ramal diferente al mes anterior que alargará un poco más la bajada (aunque el terreno nos gustará menos, tiene menos "flow") transitando entre fincas con cerezos cargados de frutos rojos y sabrosos que nos permiten en un momento dado reponer un poco nuestras mermadas fuerzas. Esta bajada tiene tramos muy diferentes entre sí; unos entre pinares con bastante desnivel y poco agarre y otros más desprotegidos por sendero empedrado con alguna zona de subida.

En Casares de Hurdes tomamos la decisión de terminar la ruta por carretera en lugar de hacer un último tramo de senderos paralelos al río por lo avanzado de la hora, terminando la jornada con un banquete tardío en el merendero donde dejamos los coches a base de tortilla, butifarra, queso, hornazo, dulces varios y café.

Algunas fotos de la jornada se pueden ver AQUÍ, y el track en este ENLACE.


MGJ.

5 de mayo de 2014

Pico de Las Carrascas (Riomalo de Arriba)

Senda de Alfonso XIII
Tramo de descenso a Riomalo de Abajo
Al norte de la provincia de Cáceres y haciendo frontera con la de Salamanca se encuentra la comarca de Las Hurdes, un conjunto de 5 valles que toman sus nombres de los ríos que los recorren entre abruptas montañas y con una riqueza forestal y faunística impresionantes: pinos, madroños centenarios, castaños y olivos, brezo, romero, jara y cantueso; zorros, cabras montesas, jabalíes, conejos, gatos monteses, nutrias... un paraíso que nos queda cerca de casa y al que nos gusta desplazarnos de vez en cuando para recorrer con nuestras bicis.

En esta ocasión comenzamos en Riomalo de Arriba, en el valle del río Ladrillar para subir por pista ancha hasta el Pico de las Carrasacas, donde hay un mirador desde el que se puede apreciar la inmensidad de la comarca. Una vez arriba cogemos un sendero en descenso que no tiene pérdida porque está perfectamente señalizado, es la senda de Alfonso XIII y nos va a bajar hasta Casares de las Hurdes, en el valle del río Hurdano. La bajada es muy divertida, relativamente rápida con alguna curva algo cerrada pero en general sin mayores complicaciones para trazarlas, entre los árboles del espeso bosque y cuyas hojas y agujas cubren parcialmente el camino haciendo que en algunos puntos el agarre de los neumáticos sea complicado; se alterna algún tramo empedrado que le aporta variedad a esta parte de la ruta.

A la llegada a la población antes mencionada debemos decidir el camino a seguir para completar la jornada; sabemos lo que queremos, volver a subir al mismo Pico de las Carrascas para hacer otro descenso a Riomalo de Arriba, pero no por la pista inicial sino por otro tramo de la misma senda de Alfonso XIII. Hace algo más de un año hicimos una ruta muy parecida, casi la misma, bajando desde Asegur a Nuñomoral por senderos para subir por pista al pico; pero en esta ocasión lo que hacemos es, una vez completado el tramo de carretera entre Casares de las Hurdes y Asegur, seguir por la misma un poco más para coger una nueva pista que va a subirnos a través de la ladera de la sierra hasta la misma pista que habríamos cogido de inicio en Nuñomoral.

Una vez coronado por segunda vez el pico, aunque desde diferente valle, comenzamos el descenso final a Riomalo de Abajo; éste es más técnico que el primero, más estrecho y plagado de Zs en su mayoría casi imposibles de trazar. Terminamos la ruta contentos pero con un ligero sabor agridulce, pues la última bajada no ha sido tan disfrutona como la primera; la próxima vez probablemente diseñaremos la ruta de manera diferente para terminarla con la mejor de las bajadas.

Emprendemos el viaje de vuelta a casa, pero parando en uno de los merenderos que encontramos a lo largo del recorrido para comer: hornazos caseros, quesos, embutidos y el broche final con un tiramisú y café.

Una jornada perfecta de la que se pueden ver algunas fotos AQUÍ.


MGJ.

18 de abril de 2014

Espectacular

En un tramo de la ruta
All mountain, overmountain, technical trail, enduro... extrañas expresiones en inglés que hemos asumido para definir un tipo de ciclismo de montaña que en realidad es lo que llevamos haciendo toda la vida: subir a la montaña para recorrer los diferentes caminos, pistas, sendas, senderos o trochas.

Lo malo es cuando muchos de esos senderos se pierden por falta de uso y de mantenimiento, cuando ves cómo se va cerrando la vegetación y cada día te resulta más difícil transitar por ellos hasta que llega un momento en que piensas que es mayor el esfuerzo que te supone recorrerlo que el disfrute que obtienes a cambio. 

Pero en Outzone somos diferentes, y ya lo dice algún miembro: "¿Por qué ir por un mal camino cuando tienes otro peor?", así que se nos presenta una senda medio cerrada y lo que vemos es la posibilidad de disfrutarla aunque nos arañemos con las zarzas y escobas o nos irriten las ortigas; y cuando el tramo en cuestión está en tal estado que casi ni nos atrevemos a transitar por él lo que hacemos es coger las pocas herramientas de que disponemos y ponernos manos a la obra para despejarlo y habilitarlo.

Eso es lo que hemos hecho en fechas recientes con un par de tramos de "nuestra" sierra, cada uno cuando ha podido y con lo que tenía a mano y aunque aún queda algo de trabajo para estar perfectos y algún otro tramo al que "meter mano" hemos conseguido habilitar una nueva ruta que hoy hemos salido a probar. El resultado, espectacular; una ruta de auténtico mountain bike o enduro (por usar un término familiar para muchos de un tiempo a esta parte), con tramos de subida por pistas sin grandes dificultades técnicas que nos llevan a sendas en descenso unas veces técnico, otras veces rápido, unas pedregoso, otras estrecho y sinuoso, siempre divertidos. Una ruta para hacer afición.

Un único pico al que hemos ascendido por dos caras diferentes para descender por otros caminos distintos, sin repetir ningún tramo y aún con posibilidades de ser ascendido y descendido por al menos otras 2 ó 3 opciones diferentes. Y lo que más me ha llamado la atención es ver como esos senderos que antes nadie utilizaba hoy, menos de una semana después de ser limpiados, tenían tránsito de senderistas y ciclistas, gente que ni en sueños hubiera imaginado que podría pasar por ahí.

Lo dicho, ESPECTACULAR.


MGJ.

29 de diciembre de 2013

El Gasco

Ruta por El Gasco.
Una nueva jornada por Las Hurdes, en esta ocasión en los alrededores de El Gasco, pequeño pueblo de la comarca al final de la carretera, literalmente.

Manolo Pedraz había descubierto un nuevo sendero, muy bonito, por cierto, y nos envió un vídeo del mismo que había grabado mientras lo recorría andando; no hiceron falta más que un par de minutos de grabación para meternos a todos el gusanillo en el cuerpo por conocerlo, pues las imágenes nos mostraban un sedero estrecho, pedregoso y con algunas zetas que prometía diversión.

Organizamos todo para salir de Béjar temprano, pues tenemos cerca de 1 hora de trayecto en coche y en torno a las 10 de la mañana estábamos pedaleando intentando entrar en calor con las primeras rampas, pues hacía bastante frío, 2ºC, a pesar del sol.

La parte inicial era de subida constante, sin apenas zonas de recuperación y haciéndose dura no tanto por el desnivel de las rampas sino por la longitud del tramo, en torno a 15 km. Pero cuando llegamos a un punto del camino en que sale un sendero señalizado como "Lombo de las viñas" todo cambió; comenzaba la bajada y lo que habíamos visto en el video previo se confirmó: una senda estrecha siempre, pedregosa y con más zetas de las imaginadas, en la mayoría de los casos imposibles de trazar para la mayoría de los asistentes.

El descenso fue divertdo, sin duda, y como suele pasar, supo a poco. Estábamos en El Gasco y tocaba emprender el camino de vuelta al punto de partida; teníamos la opción de hacer un primer tramo por sendero paralelo al río hasta Martilandrán y luego por asfalto o todo el trayecto por asfalto y como se nos había hecho más tarde de lo esperado nos decidimos por la segunda opción, aunque más de uno nos quedamos con ganas del sendero.

Ya en los coches tocaba reponer fuerzas, así que en el mismo merendero desde donde habíamos partido nos montamos un picnic que supo a gloria, con hornazo, tortillas, empanada, quesos, embutidos y para rematar café y dulces.

Una gran ruta, sin duda.

Algunas fotos de la jornada AQUÍ.

MGJ.