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8 de septiembre de 2016

Jineta, Correo y Buñuel

En la Senda del Correo.
Había intentado hacer esta ruta en 2 ocasiones anteriormente y por diferentes motivos no pudo ser, así que hoy, fiesta en Béjar, he aprovechado para desquitarme.

La verdad es que el recorrido que llevaba en mente tenía un descenso diferente a la Senda del Correo que ya hemos hecho en el club en varias ocasiones, pero no era seguro que encontrase el punto donde coger el sendero un poco antes de la mencionada senda. Quería bajar por el Valle de los Tejos para enlazar en la parte final con la Senda del Correo siguiendo un track antiguo de una ruta de senderismo, pero no he encontrado el inicio del camino.

Comienza la ruta subiendo casi desde la primera pedalada, pues antes de abandonar las últimas casas de Nuñomoral ya se presentan las primeras rampas, de pendiente considerable que afortunadamente se suavizan un poco unos metros más adelante.

La primera subida es corta, casi 3 km hasta llegar al sendero que nos baja junto al Arroyo de la Jineta; la verdad es que la entrada al camino no es muy evidente, así que lo mejor es ir con el gps. Los primeros metros de descenso me resultan un poco inseguros, el terreno está cubierto de agujas de los pinos y unido a la fuerte pendiente tengo un par de sustos al perder tracción la rueda delantera; poco más adelante el terreno se vuelve pedregoso y la cosa cambia. Cruzaremos el mencionado arroyo (hoy seco) y un afluente suyo un poco después para enlazar con el sendero que viene de Cerezal y que nos llevará a la presa de Arrocerezal primero entre helechos junto a las fincas y después franqueados por la jara.

Al llegar a la presa no la cruzamos, sino que seguimos de frente para unos metros después girar a la izquierda en una intersección del camino; a partir de ahora subiremos de forma constante por pista durante unos 7,5 km enlazando durante la subida con la misma pista que cogimos inicialmente en Nuñomoral. La entrada a la Senda del Correo está bien señalizada, así que no hay problema de pasarla de largo.

Ya en el segundo descenso de la jornada, esta Senda del Correo está casi toda cubierta por agujas de los pinos, pues vamos descendiendo por medio del pinar; el avance es divertido, la curvas se trazan bastante bien y la pendiente no es muy pronunciada, aunque se alternan en la parte media algunos tramos predregosos que exigen un poco más de cuidado.

Terminamos nuevamente en la presa de Arrocerezal, que comenzamos a bordear desde la cola en sentido horario hasta encontrar una pista ascendente con una señal que indica al Mirador del Pico La Hoya. Esta subida es larga y me cuesta; el firme está cubierto de pequeñas piedras y no encuentro un golpe de pedal cómodo. Hay un tramo en que incluso no dejo de subir y bajar piñones intentando dar con un desarrollo que me permita avanzar un poco más a gusto. Al llegar al mirador hago una parada, tomo unas fotos y repongo fuerzas con alguna barrita antes de terminar los 2 últimos kilómetros de ascensión.

Llego al comienzo de la tercera bajada del recorrido y lo que me encuentro a los pocos metros es que debo atravesar un alambrado; debe ser reciente porque gente que ha bajado por aquí no me ha comentado nada del mismo. Pero no quiero bajar hasta El Gasco por el Lombo Las Viñas de nuevo, así que cruzo la finca y después del segundo alambrado me veo en un sendero muy estrecho y bastante pedregoso; a los pocos metros mejora el firme pero aunque no es muy técnico voy con mucho cuidado pues discurre al borde de un barranco que no quiero ni mirar. Más adelante mejora, el firme es muy bueno, el sendero se vuelve más rápido y no hay rastro del barranco; desemboco en Ladrillar después de hacer el último tramo común al sendero que viene del Chorro de la Miacera en El Gasco.

Desde Ladrillar cojo la Senda Buñuel, un sube y baja con tramos empedrados en la primera mitad que se me atraganta, pues ya voy con las fuerzas en la reserva; pero la segunda parte es una nueva bajada muy divertida, primero en medio del pinar y después descubierta de vegetación, sin dificultades técnicas aunque el cansancio me hace llevarme algún pequeño susto.

Termino desembocando en la carretera que da acceso a la presa de Arrocerezal, pero ya me dirijo directo por asfalto hasta Nuñomoral, donde inicié la ruta.

Han sido 5 horas de ruta, dura pero divertida. El track se puede descargar de Wikiloc.


MGJ.

18 de enero de 2016

Entre Sierra de Gata y Hurdes

Paco en pleno descenso a Ovejuela.
En esta ocasión nos hemos ido un poco más allá y nos adentramos en la Sierra de Gata pero sin alejarnos en exceso de Las Hurdes; de hecho la ruta discurre en la "frontera" entre ambas regiones y según nos dejemos caer a una ladera u otra de la sierra nos encontraremos en Sierra de Gata o en Hurdes. Y es increíble ver cómo puede cambiar tanto en tan pocos metros el paisaje.

Después de dedicar a lo largo de la semana unas horas a observar mapas (topográficos y ortofotos), consultar tracks propios y ajenos y dibujar recorridos clavamos el alfiler en Robledillo de Gata, un pequeño pueblo en la sierra con identidad propia, de calles estrechas y empinadas y una arquitectura en piedra muy cuidada.

Comenzamos a pedalear hacia las 10 de la mañana con tiempo algo más que fresco, en torno a los 0ºC y sin llegar a superar en ningún momento de la jornada los 9ºC; el día promete en cuanto a la climatología, pues aunque la temperatura es baja las previsiones son de cielos despejados y ausencia de viento, y para entrar rápido en calor qué mejor que afrontar las rampas del pueblo, que abandonamos apuntando siempre a la cima de la sierra.

Los primeros metros después de dejar el pueblo son de asfalto, pero rápido nos adentramos en una antigua calzada romana, el Camino del Puerto Blanco, que no sin esfuerzo nos sube paralelos al río Árrago hasta La Golosa, donde cruzamos la carretera y cogemos una pista que indica a Ovejuela. Esta nueva vía comienza ascendiendo, pero pronto se suaviza permitiéndonos un rodar alegre hasta alcanzar la Cruz del Puerto, un cruce de caminos en la misma cuerda de la sierra donde encontramos a la izquierda de nuestro avance el camino que nos ha de bajar a Ovejuela (Hurdes) mientras a la derecha sale una pista que baja a Descargamaría (Sierra de Gata).

Si inicialmente predominaban el pino y el roble, el piorno y el helecho, ahora nos deleitaremos con las sierras de piedra que parecen cortadas a cuchillo, las encinas y los olivos principalmente; un aspecto mucho más salvaje el de esta ladera que sin duda ayuda a crear la imagen del sufrido hurdano. Este descenso ya lo hemos hecho en otras ocasiones, pero debo decir que personalmente esta es la ocasión en que más lo he disfrutado con un tramo inicial por senda muy fluida, curvas y pequeños sube y baja para entrar sin solución de continuidad en la parte final más técnica de firme empedrado y con "Zs" que consigo trazar en su mayoría.

A la salida de Ovejuela deberíamos haber cogido un sendero que nos llevase inicialmente en ascenso a enlazar con la pista de Los Llanos del Convento, pero después de despistarnos y volver sobre nuestros pasos para retomar el track nos damos cuenta de la inviabilidad de la opción, pues ya he comentado al inicio que me he ayudado de tracks ajenos para diseñar la ruta y este tramo en concreto pertenece a un track senderista. Así que bajamos por la carretera sufriendo los rigores de las bajas temperaturas hasta coger la deseada pista en su inicio y ascenderla por completo; la parte más dura es hasta alcanzar el mirador del Chorro de Los Ángeles, espectacular en esta ocasión por el agua que lleva. Nos quedaríamos horas contemplado el salto de agua a lo lejos, con los buitres sobrevolando la zona, posándose en las rocas y retomando el vuelo, pero como nos quedamos fríos y se va acercando la hora de comer (más que por haber mirado el reloj porque nos lo indican nuestros estómagos) continuamos el recorrido ahora más suave aunque manteniendo la tendencia ascendente hasta alcanzar nuevamente la Cruz del Puerto, donde esa tendencia se torna descendente.

Iniciando el último descenso de la jornada.
Ya hemos estado en esta encrucijada de caminos hace unas horas, pero seguimos unos metros más para coger un desvío ahora a nuestra izquierda señalizado como parte del GR10 y ruta 9 del Centro BTT de la Sierra de Gata. El descenso hasta Robledillo de Gata es corto pero muy divertido; no es muy técnico y las "Zs" en esta ocasión se trazan en su totalidad. Entramos en el pueblo por la parte alta, callejeamos y llegamos al punto de inicio, donde ya sólo nos queda una cosa, cambiarnos y degustar las viandas que hemos llevado: tortilla, empana, chorizo (típico en Béjar comerlo el día de San Antón) y un café para rematar la comida acompañado de algún dulce: hoy nos hemos ganado el banquete.

Para ver las fotos de la ruta pinchando en este enlace o en el menú de la derecha, y el track en wikiloc.


MGJ.

9 de noviembre de 2015

Hurdes, subida a Bolla Chica

Miro el track que me ha pasado Iván; la ruta es corta, unos 25 km, y tiene su inicio y fin en Castillo, alquería de Pinofranqueado en las Hurdes. Aunque no hemos hecho muhas rutas por este valle en concreto sí es una zona que había estudiado en el mapa buscando posibles escapadas y en el track aparecen algunos senderos que recuerdo haber apuntado mentalmente.

Salimos Paco y yo temprano hacia Castillo, donde nos esperan Iván y Sandra; el día ha amanecido despejado, luce el sol y la temperatura es agradable. Las perspectivas no pueden ser mejores. Durante el trayecto he ido haciendo memoria y recuerdo una o dos salidas por la zona, aunque hace ya tiempo, además de reconocer algún punto de inicio de ruta.

Después de poco más de 1 hora de viaje nos ponemos en marcha; seguiremos el track en sentido inverso a como está diseñado, primero por sendero en el que es complicado mantenerse sobre la bici en ciertos momentos por lo resbaladiza que está la piedra del firme a esa hora de la mañana. Al desembocar a la pista la cosa cambia.

Inicialmente el ascenso es cómodo, pero pronto comenzará a empinarse de manera espectacular; un vistazo al track sólo nos confirma lo que ven nuestros ojos, que el avance es prácticamente perpendicular a las líneas de nivel. Si me siento más adelantado en el sillín me salgo, el torso inclinado hacia adelante hasta casi tocar el manillar con la nariz y ni por esas... si levanto la vista surgen dudas sobre si seré capaz o no, así que poco a poco. Da la impresión que algo o alguien me tira de los hombros hacia atrás queriéndome hacer caer de espaldas, es la señora gravedad que se hace notar. Quiero tener algún diente más en los piñones y alguno menos en los platos, pero creo que me daría igual.

Llegados a un punto marcado en el track nos deleitamos con las vistas de Erías a nuestros pies y todo el valle de Esperabán, justo antes de entrar en el lado oscuro; sí, literalmente, cambiamos de ladera y el sol desaparece, baja la temperatura y aunque el desnivel no es tan exagerado tampoco es suave. Al menos tenemos a la vista el fin de la subida, o eso parece; cuando alcanzamos la cuerda de la sierra, que hace de frontera natural entre las provincias de Salamanca y Cáceres, giramos a la derecha hacia Bolla Chica, el punto más alto de nuestra ruta. Ahora no hay obstáculos naturales para el sol, pero sopla el viento con fuerza y es frío. Un último rampón antes de la cima, una corta parada para comer y abrigarnos y comenzamos a descender por un tramo de pendiente pronunciada, firme irregular y lleno de piedra suelta; entre el desnivel y el viento que tiende a desestabilizarme no bajo todo lo agusto que quisiera.

Una nueva subida, la última, antes de afrontar el descenso final por un sendero medio oculto que sale a la derecha de nuestro camino. Es divertido, estrecho pero relativamente despejado. Vemos unas aves que tienen su nido unos pocos cientos de metros delante de nuestros ojos, sobre un árbol. Levantan el vuelo y planean sobre nuestras cabezas: uno de ellos es un buitre seguro, los otros dos no estamos seguros de que sean buitres o águilas (no lo apreciamos bien).

Seguimos bajando por el sendero que poco más adelante se convertirá en un camino empedrado como tantos otros que hemos bajado por las Hurdes. Cruzamos el arroyo del Paselito que más abajo se convertirá en el río Esperabán. Las aguas son cristalinas, el discurrir del río ensordecedor por momentos y podemos divisar diversas pozas, pequeños saltos de agua... impresiona.

Llegamos a Erías y ya sólo nos quedan unos pocos kilómetros hasta Castillo; inicialmente cogemos una pista que indica hacia esta población pero pronto damos la vuelta para retomar el track; paralelos al río que cruzaremos más adelante en las pequeñas subidas que encontramos las piernas se muestran doloridas, resentidas por el esfuerzo al que han sido sometidas durante toda la mañana. Un par de paradas para ver unos petroglifos (antiguos grabados en la roca) debidamente señalizados e interpretados antes de terminar la ruta en el mismo punto donde la iniciamos casi 5 horas antes. Nos hemos ganado la comida.

Las fotos de la ruta pinchando en este enlace o en el menú de la derecha.




MGJ.

28 de diciembre de 2014

Entre Hurdes y Batuecas

  
Unos minutos antes de las 9 de la mañana, puntual como un reloj, Rubén me recogía para dirigirnos a Riomalo de Abajo donde nos esperaban el resto de integrantes de la ruta del día y que habían hecho noche allí. 6 seríamos los ciclistas: Iván, Sandra, Rubén y el que escribe de los habituales, además de Iván Izquierdo que por un día cambiaba la bici de trial por la de enduro y demostraba ser todo un campeón sabiendo sufrir para terminar la ruta en una especialidad completamente diferente al deporte que practica; Ignacio se había venido de Madrid para acompañarnos, como en anteriores ocasiones. Y por último Leire, que cambiaba la bici por el coche y que nos daría la vida con un avituallamiento que no esperábamos cuando nos comenzaban a escasear las fuerzas y justo antes de comenzar un descenso que no imaginábamos que sería tan exigente.

Después de haber barajado diversas posibilidades para afrontar la primera parte de la ruta nos decidimos por un camino empedrado que a causa de una ligera llovizna, muy fina, unida al rocío de la mañana hacían peligroso el avance por la falta de agarre. Desde Rebollosa hasta Herguijuela por una senda paralela al arroyo Cabril difrutábamos unos paisajes nuevos para nosotros; la primera parte con más miedo que vergüenza, al menos en mi caso, por la humedad de las piedras, la estrechez del camino y el barranco al lado.

Desde Herguijuela unas primeras rampas muy duras nos llevaban a la pista que en constante ascenso nos conduciría al alto del Portillo, con frío y viento. Un poco antes de terminar este tramo nos encontramos con una montería que por suerte ya estaba terminando y fue poco el rato que tuvimos que esperar para poder seguir avanzando.

Iván Izquierdo antes de corona el alto del Portillo.
Al llegar al alto del Portillo Leire nos esperaba con un avituallamiento inesperado y que nos vino de perlas, y como no, sin perder la sonrisa que siempre la acompaña a pesar de la larga espera, del frío y del viento. Y tras unos minutos de relax emprendíamos el descenso hacia el monasterio de Las Batuecas por la cara sur de la sierra, ahora con mejor temperatura, sin viento y con algo de sol; un tramo largo y exigente, un descenso con el suelo sembrado de piedra suelta que nos exprimía un poco más las fuerzas.

Desde el monasterio el siguiente objetivo era el pueblo de Las Mestas, al que entramos por la senda de Alfonso XIII tras un tramo de pateo, un poco de descenso por cortafuegos y algo de campo a través. Aquí una visita a la tienda del Tío Picho para adquirir algunos de los productos que han hecho famoso al pueblo y una breve charla con los dependientes, aficionados al ciclismo y que reconocieron a alguno de los integrantes del grupo.

Ya quedaba muy poco, unos cuantos kilómetros por carretera para terminar una ruta dura que tardamos en completar casi 6 horas. La guinda la pusimos con la comida: hornazo, embutidos, queso, alguna carne, sidras asturianas y unos dulces.

Una jornada para repetir de la que se pueden ver algunas fotos pinchando AQUÍ o en el menú lateral.

MGJ.

8 de diciembre de 2014

Hurdes, zona enduro

La mañana comienza temprano, mucho para los que se desplazan desde Salamanca y Madrid, no tanto para los que salimos de Béjar y algo menos aún para los que se han adelantado y pernoctado en Nuñomoral, el punto de salida que hemos establecido para esta ruta que da comienzo a las 10 de la mañana.

Hace frío, propio ya de estas fechas, pero rápido entramos en calor afrontando las rampas iniciales del primer ascenso de la jornada y según ganamos altura y alcanzamos las zonas soleadas nos empieza a sobrar ropa, así que no es raro echar un vistazo al camino y ver a la gente parada despojándose de la chaqueta y guardándola en la mochila.

Con calma llegamos al punto donde sale el sendero que vamos buscando, a la derecha de la pista; subimos unos metros más para acercarnos a un mirador que hay a pocos metros y disfrutar de las vistas que hay desde él, espectaculares, nos volvemos a poner la ropa de abrigo para el descenso y comenzamos a bajar por la Senda del Correo, que ya habíamos hecho a primeros de Junio. Es técnico, inicialmente más rápido con algunas "zetas" que se trazan con facilidad y en las que la mayor dificultad es el desnivel y la falta de tracción porque el suelo está cubierto de las agujas de los pinos; la zona intermedia es la más complicada porque el firme se vuelve pedregoso y en algunos puntos un error puede suponer hacerse daño.

Cuando llegamos abajo y pasamos de nuevo por Nuñomoral son casi las 2 de la tarde y algunos componentes del grupo van "tocados", sufriendo calambres unos y escasos de fuerzas otros; hay quien decide que ha tenido suficiente y opta por quedarse en el punto de encuentro mientras el resto completa la ruta.

Nos queda por delante una subida por pista de fácil rodar pero de pendiente constante que sabemos que en el mejor de los casos nos va a llevar 1 hora de pedaleo, así que aunque la idea inicial era comer a mitad de esta ascesión decidimos hacerlo en los primeros metros para reponer fuerzas y tomar un respiro, que no dura más de 15 minutos (es peor prolongar en exceso la parada, pues luego cuesta más arrancar). Ya en marcha el sol se agradece y cada uno pone su ritmo para subir, pues no hay pérdida posible hasta coronar.

Nos reagrupamos en la cima, en el Pico de Las Carrascas; a un lado Casares de Hurdes en un valle, a otro Riomalo de arriba en otro valle, y finalmente en un tercer valle Aceitunilla, nuestro objetivo, así que nos dirigimos hacia el Pico Cordón por la Vereda de los Contrabandistas y poco después de dejar a nuestra izquierda el Pico de los Moros sale una senda a nuestra derecha. Está señlizda como Senda La Antigua e indica la dirección a tomar para llegar a Aceitunilla, así que la cogemos; es básicamente un cortafuegos, con el terreno lleno de piedras y roderas por el efecto del agua durante las lluvias. El descenso es rápido, muy vertical en la primera parte y un último tramo sin tan exagerado desnivel con alguna "zetas" fáciles que nos dirigen a la población. Desde aquí por carretera a Nuñomoral, donde terminamos tras casi 6 horas y media, una jornada larga y dura que nos ha dejado muy buen sabor de boca.

Algunas fotos de la jornada PINCHANDO AQUÍ o en el menú lateral, y para el recuerdo un vídeo resumen:



MGJ.

9 de junio de 2014

Cerezal

Descendiendo al Embalse de Arrocerezal
Con base en Cerezal, alquería de Nuñomoral, teníamos una idea clara en la cabeza: dos descensos largos más o menos técnicos en 2 valles diferentes; la idea se llevaba gestionando desde la última visita a las Hurdes un mes antes y después de horas de visionado de mapas y estudio de diferentes rutas y tracks propios y compartidos por otros usuarios en diferentes portales de internet conseguimos diseñar una ruta asequible en kilometraje y atractiva en cuanto a características del terreno.

Partimos, como digo, de Cerezal hacia Nuñomoral, separados por poco más de 500 m., para cruzar el río Hurdano y comenzar a subir inmediatamente hacia la Sierra de la Jineta y Collado de la Genera. La subida es por pista ancha y de buen firme, con unas rampas iniciales duras con un porcentaje de desnivel del 15% para luego suavizar un poco hasta el 10%; son 10 km sin descanso para alcanzar el primer objetivo del día, la Senda del Correo que nos va a bajar nuevamente a Cerezal por el Embalse de Arrocerezal por medio de un bosque de pinos que mantienen el suelo cubierto de agujas secas. El descenso es relativamente rápido en algunos tramos, y otros más lentos con algunas zetas que podemos trazar casi en su totalidad, siempre por sendero estrecho y con poco agarre.

Ya en Cerezal y después de un error de interpretación del track del gps que nos ha hecho subir unos metros por unas rampas con desniveles que alcanzan el 27% emprendemos la seguda ascensión de la jornada, igualmente por pista ancha y con buen firme, pero que se hace dura por la longitud y porque no tiene zonas para guarecerse del sol que comienza a calentar con fuerza en esta época del año. Así que tras poco más de una hora de subida ininterrumpida con temperaturas rondando los 30ºC llegamos al Pico de las Carrascas a eso de las 3 de la tarde para afrontar con bastante cansancio el segundo descenso de la jornada; es el mismo de hace un mes, pero es que es tan atractivo...

Estamos descendiendo la Senda de Alfonso XIII hacia Casares de Hurdes, pero en un cruce del camino cogemos un ramal diferente al mes anterior que alargará un poco más la bajada (aunque el terreno nos gustará menos, tiene menos "flow") transitando entre fincas con cerezos cargados de frutos rojos y sabrosos que nos permiten en un momento dado reponer un poco nuestras mermadas fuerzas. Esta bajada tiene tramos muy diferentes entre sí; unos entre pinares con bastante desnivel y poco agarre y otros más desprotegidos por sendero empedrado con alguna zona de subida.

En Casares de Hurdes tomamos la decisión de terminar la ruta por carretera en lugar de hacer un último tramo de senderos paralelos al río por lo avanzado de la hora, terminando la jornada con un banquete tardío en el merendero donde dejamos los coches a base de tortilla, butifarra, queso, hornazo, dulces varios y café.

Algunas fotos de la jornada se pueden ver AQUÍ, y el track en este ENLACE.


MGJ.

5 de mayo de 2014

Pico de Las Carrascas (Riomalo de Arriba)

Senda de Alfonso XIII
Tramo de descenso a Riomalo de Abajo
Al norte de la provincia de Cáceres y haciendo frontera con la de Salamanca se encuentra la comarca de Las Hurdes, un conjunto de 5 valles que toman sus nombres de los ríos que los recorren entre abruptas montañas y con una riqueza forestal y faunística impresionantes: pinos, madroños centenarios, castaños y olivos, brezo, romero, jara y cantueso; zorros, cabras montesas, jabalíes, conejos, gatos monteses, nutrias... un paraíso que nos queda cerca de casa y al que nos gusta desplazarnos de vez en cuando para recorrer con nuestras bicis.

En esta ocasión comenzamos en Riomalo de Arriba, en el valle del río Ladrillar para subir por pista ancha hasta el Pico de las Carrasacas, donde hay un mirador desde el que se puede apreciar la inmensidad de la comarca. Una vez arriba cogemos un sendero en descenso que no tiene pérdida porque está perfectamente señalizado, es la senda de Alfonso XIII y nos va a bajar hasta Casares de las Hurdes, en el valle del río Hurdano. La bajada es muy divertida, relativamente rápida con alguna curva algo cerrada pero en general sin mayores complicaciones para trazarlas, entre los árboles del espeso bosque y cuyas hojas y agujas cubren parcialmente el camino haciendo que en algunos puntos el agarre de los neumáticos sea complicado; se alterna algún tramo empedrado que le aporta variedad a esta parte de la ruta.

A la llegada a la población antes mencionada debemos decidir el camino a seguir para completar la jornada; sabemos lo que queremos, volver a subir al mismo Pico de las Carrascas para hacer otro descenso a Riomalo de Arriba, pero no por la pista inicial sino por otro tramo de la misma senda de Alfonso XIII. Hace algo más de un año hicimos una ruta muy parecida, casi la misma, bajando desde Asegur a Nuñomoral por senderos para subir por pista al pico; pero en esta ocasión lo que hacemos es, una vez completado el tramo de carretera entre Casares de las Hurdes y Asegur, seguir por la misma un poco más para coger una nueva pista que va a subirnos a través de la ladera de la sierra hasta la misma pista que habríamos cogido de inicio en Nuñomoral.

Una vez coronado por segunda vez el pico, aunque desde diferente valle, comenzamos el descenso final a Riomalo de Abajo; éste es más técnico que el primero, más estrecho y plagado de Zs en su mayoría casi imposibles de trazar. Terminamos la ruta contentos pero con un ligero sabor agridulce, pues la última bajada no ha sido tan disfrutona como la primera; la próxima vez probablemente diseñaremos la ruta de manera diferente para terminarla con la mejor de las bajadas.

Emprendemos el viaje de vuelta a casa, pero parando en uno de los merenderos que encontramos a lo largo del recorrido para comer: hornazos caseros, quesos, embutidos y el broche final con un tiramisú y café.

Una jornada perfecta de la que se pueden ver algunas fotos AQUÍ.


MGJ.

29 de diciembre de 2013

El Gasco

Ruta por El Gasco.
Una nueva jornada por Las Hurdes, en esta ocasión en los alrededores de El Gasco, pequeño pueblo de la comarca al final de la carretera, literalmente.

Manolo Pedraz había descubierto un nuevo sendero, muy bonito, por cierto, y nos envió un vídeo del mismo que había grabado mientras lo recorría andando; no hiceron falta más que un par de minutos de grabación para meternos a todos el gusanillo en el cuerpo por conocerlo, pues las imágenes nos mostraban un sedero estrecho, pedregoso y con algunas zetas que prometía diversión.

Organizamos todo para salir de Béjar temprano, pues tenemos cerca de 1 hora de trayecto en coche y en torno a las 10 de la mañana estábamos pedaleando intentando entrar en calor con las primeras rampas, pues hacía bastante frío, 2ºC, a pesar del sol.

La parte inicial era de subida constante, sin apenas zonas de recuperación y haciéndose dura no tanto por el desnivel de las rampas sino por la longitud del tramo, en torno a 15 km. Pero cuando llegamos a un punto del camino en que sale un sendero señalizado como "Lombo de las viñas" todo cambió; comenzaba la bajada y lo que habíamos visto en el video previo se confirmó: una senda estrecha siempre, pedregosa y con más zetas de las imaginadas, en la mayoría de los casos imposibles de trazar para la mayoría de los asistentes.

El descenso fue divertdo, sin duda, y como suele pasar, supo a poco. Estábamos en El Gasco y tocaba emprender el camino de vuelta al punto de partida; teníamos la opción de hacer un primer tramo por sendero paralelo al río hasta Martilandrán y luego por asfalto o todo el trayecto por asfalto y como se nos había hecho más tarde de lo esperado nos decidimos por la segunda opción, aunque más de uno nos quedamos con ganas del sendero.

Ya en los coches tocaba reponer fuerzas, así que en el mismo merendero desde donde habíamos partido nos montamos un picnic que supo a gloria, con hornazo, tortillas, empanada, quesos, embutidos y para rematar café y dulces.

Una gran ruta, sin duda.

Algunas fotos de la jornada AQUÍ.

MGJ.

11 de marzo de 2013

¿Marcha de Sotoserrano - Caminomorisco?

Por la "Verea de los Pescadores".
ILUSIÓN.
No se me ocurre otra definición, y es la razón por la que ayer, al menos yo, he montado en bici. Después de una semana lluviosa como pocas y una tarde de sábado y madrugada de domingo con lluvias torrenciales nos encontramos en Riomalo de Abajo para hacer el recorrido corto de la Marcha MTB Sotoserrano - Caminomorisco.
La lluvia ya es muy débil, aunque hasta hace unos minutos caía con ganas, y la previsión es que siga cayendo a lo largo de la mañana de forma dispersa. Son "las chicas de oro" de la federación las que nos convencen para salir, con esa ilusión a la que me refería hace un momento; es su primera marcha cicloturista (no la de Mª Mar, pero sí de Isabel y Mª José) y no quieren que nada les impida completarla, aunque tengan que pasar toda la mañana bajo el agua. Comienzan a pedalear mientras nosotros terminamos de prepararnos con el objetivo de hacer una primera parada en el mirador del meandro que se ha convertido en santo y seña de esta marcha. Allí nos reunimos para disfrutar de las vistas con el agua y el verde como protagonistas mientras hacemos unas fotos. Pero algo ocurre, divisamos un sendero abajo, en la ladera, que lleva hasta el mismo río y ya comienzan a maquinar las mentes... donde se podrá coger...
Comenzamos a pedalear de nuevo pero buscando la forma de alcanzar el sendero, la "Verea de los Pescadores", como está indicada en las señales, hasta que llegamos a un cortafuegos que nos dirige hacia ella abandonando la pista de la marcha cicloturista. Y como la cabra tira al monte Outzone tira al cortafuegos, sin pensarlo dos veces, con piedra suelta y hasta enlazar con la senda en cuestión que nos va a bajar por una tramo estrecho de menos de 1 metro de ancho con la pared de la ladera de la montaña a nuestra izquierda y el barranco a nuestra derecha, firme de pizarra y con muchos saltos de agua que inundan el camino en algún tramo y dejan muy resbaladiza la piedra. Llegamos abajo y... nos ha gustado demasiado la bajada así que volvemos sobre nuestros pasos para descender de nuevo.
Toca subir, esta vez por pista empinada para volver a acceder al recorrido de la marcha, cruzamos el mismo y seguimos subiendo para bajar por otro cortafuegos; qué tendrán.
Volvemos al punto de partida, lavamos las bicis, nos aseamos, terminan de llegar las campeonas que han completado la marcha y nos vamos a comer a uno de los restaurantes de la alquería, donde tenemos reserva hecha. Menú jurdano, con primeros contundentes, carnes a la brasa y postres caseros.
Después de la comida nos despedimos, cada mochuelo a su olivo, pero antes una parte de la expedición nos dirigimos a Las Mestas, a la tienda del "Tío Picho", donde tras una charla amena y degustación del pichín real (crema de licor a base de polen y miel), distintas clases de miel y arrope cargamos las alforjas con productos varios.
Ya sí, emprendemos el regreso a casa, tras una jornada que se presentaba complicada pero que termina dejando muy buen sabor de boca.

MGJ.

31 de diciembre de 2012

Senda de Alfonso XIII

Riomalo de Arriba.
Cierto es que no me encuentro en un pico de forma y que ando un par de kilos por encima de mi peso habitual, pero aún así mis piernas dicen que la ruta de ayer tiene más miga de la que un simple vistazo al kilometraje pueda parecer indicar.
"3 Outzones y 1 Trampal" nos fuimos hasta Riomalo de Arriba para recorrer parte del trazado que Alfonso XIII hiciera en su visita a las Hurdes allá por 1922. Aunque el tramo marcado va de Ladrillar a Casares de las Hurdes nosotros lo cogemos en Riomalo, desde donde empezamos subiendo por una pista ancha y de buen firme. A los pocos metros la senda, PR-C-212, se desvía a la izquierda para subir más vertical por la ladera de la sierra, pero nosotros continuamos por la pista, que más adelante se desvía a la izquierda para ascender al Pico de los Carrascos, donde desemboca el PR que hemos abandonado abajo para descenderlo al final de la ruta.
Coronamos y nos encontramos con un mirador desde el que disfrutar de magníficas vistas, y acto seguido continuamos el trayecto volviendo al camino marcado, la senda que da nombre a la ruta, para bajar por sendero a ratos entre pinos y madroños, a ratos por empedrados más o menos trialeros, siempre estrecho, hasta Casares de las Hurdes. En este tramo de descenso tuvimos el percance de la jornada, y es que en un pequeño empedrado de subida Antonio rompió el plato pequeño de su montura, que cayó al suelo en 3 trozos.
Desde Casares de las Hurdes un pequeño tramo de asfalto hasta Asegur, donde volvemos a transitar por sendero hasta Cerezal y Nuñomoral, para coger una pista que nos subirá en ascenso constante y sin ningún descanso durante casi 8 km hasta el Pico de los Carrascos nuevamente. Ya sólo nos queda descender a Riomalo de Arriba, ahora sí por la senda que siguió el monarca, un tramo que hacemos en descenso bastante vertical, estrecho y plagado de "Zs" que nuestra técnica no nos permite trazar en la mayoría de los casos.
Una ruta que merece la pena hacer y de la que os podéis descargar el track. Una pequeña muestra en el vídeo de Manuel Pedraz:



MGJ.

27 de agosto de 2012

Un poco de todo.

Sábado, 14:00 horas, termina la jornada y semana de trabajo y comienza un fin de semana de ciclismo en el que practicaré un poco de casi todas las especialidades; la jornada del sábado está bastante clara, hay poco margen para la improvisación excepto que surja algún imprevisto. El domingo en cambio se desarrollará en función de como vayan surgiendo las cosas.
Después de comer cargo la bici en el coche y me dirijo a la estación de esquí Sierra de Béjar - La Covatilla, donde tiene comienzo la ruta, en un camino que sale del mismo aparcamiento y sube bordeando las pistas por la zona de La Cardosa. Ya hice el mismo camino en una ocasión hace uno o dos años, pero llevaba otra bici y algún tramo se podía hacer montado en ella; en esta ocasión esa no es una opción, pues el peso de la bici y su geometría (es casi una bici de descenso) me obligan a hacer toda la ascensión a pie y empujando la bici (tampo es una opción engancharla a la mochila y llevarla a la espalda, pues me da miedo que las correas no aguanten el peso). Sin prisa pero sin pausa, ahorrando fuerzas que más adelante voy a necesitar sin duda, llego a la cumbre tras casi 1 hora de camino por un sendero marcado por hitos con zonas de hierba y otras de piedra.
Me preparo, me pongo protecciones y casco y en marcha. estoy a unos 2350 m. de altitud y voy a terminar en la puerta de casa a 940 m. La primera parte del recorrido es por la cuerda dela sierra, dirigiéndome hacia El Calvitero (aunque no llegaré a él) por un terreno en ligero descenso, sin vegetación y con piedra dispersa. No hay pérdida si vamos siguiendo los hitos.
Debo ir siempre de pie en la bici, pues es imposible pedalear sentado en ella de bajo que va el sillín, y junto a los pedales de plataforma hacen que el desgaste sea mayor de lo habitual. Comienzo el descenso girando a la derecha, pon un sendero trialero y muy técnico, con mucha piedra y un pendiente considerable. Hasta alcanzar la carretera en El Travieso divido el camino en dos tramos: el primero entre la fuente de La Goterita y la fuente de El Travieso, más complicado por la mayor pendiente y por tener pasos más complicados, lo que hace que no pueda hacer el tramo del tirón a pesar de que la bici se "traga" todo. También hay algunas curvas muy cerradas, Zs que mi técnica no me permite trazar montado.
Ya en la fuente de El Travieso la pendiente disminuye y aunque tampoco es fácil sí podría hacerlo sin poner pie en tierra, pero la exigencia de la bajada es tremenda y debo detenerme un par de veces para recuperar fuerzas, pues lo cuadriceps y los brazos se sobrecargan de ir sujetando y tirando constantemente de la bici.
Finalmente alcanzo el asfalto habiendo tardado menos de lo esperado y me dirijo por él hacia La Plataforma, a la cual no llego porque me desvío en una pista que sale a la derecha y que me llevará por diversos caminos, trialeras y senderos al mismo pueblo de Candelario, justo junto al puente de la parte más alta del pueblo. Desciendo por la calle principal y me dirijo hacia Béjar por el camino de Los Juzgados, un último sendero divertido antes de llegar a casa, donde me espera una ducha reparadora.
La jornada del domingo comienza a fraguarse en la noche del sábado, cuando quedamos para las 8 de la mañana; cargamos las bicis en el remolque y nos dirigimos a Vegas de Coria, donde se ha organizado la I Kedada Jurdana de BTT. Cuando llegamos nos está esperando todo el mundo para salir, así que nos preparamos rápidamente para comenzar la marcha. La mayoría de la gente va debidamente equipada con los colores de sus clubes, pero nosotros en ese sentido somos más anárquicos, aunque se nos reconoce rápido en el pelotón, porque nuestro estilo es completamente diferente. Comenzamos ascendiendo por pista de buen firme que ya hemos realizado en alguna otra ocasión; es una subida larga, no muy pendiente, pero las casi 2 horas de ascensión ininterrumpida no nos las quita nadie, hasta que llegamos a un mirador donde nos reagrupamos, comemos algo para recuperar fuerzas y pasamos un rato viendo el "parque automovilístico", observando como las nuevas tendencias de biscis con ruedas de 29" se van abriendo paso por los caminos; será por eso que durante la subida hemos visto como nos dejaban atrás (aunque no tanto), o porque nuestras monturas, más algo más pesadas nos penalizan algo más a la hora de afrontar esos tramos, o simplemente porque subimos con más calma. Pero es ahora cuando realmente nosotros disfrutamos, cuando comienza el descenso por la "Senda del Correo", un sendero estrecho, inicialmente por un bosque de pinos que hace que el suelo esté cubierdo de agujas y la tracción sea mínima. El desnivel es bastante acusado, lo que le pone un punto de dificultad. Los comentarios antes de comenzar a bajar eran del estilo: "primero los bicicletones", así que nosotros a la cabeza. La última parte del descenso es más empedrada y desembocamos en el pueblo de Cerezal. Ha sido una bajada de unos 2 kilómetros, pero será lo que mejor recordemos de la ruta.
Ya sólo queda dirigirnos a Vegas de Coria por senderos siempre divertidos y disfrutar de una magnífica comida en el Hotel Restaurante Los Angeles. Ha sido un jornada magnífica que esperamos volver a repetir, con una organización ejemplar que ha sabido demostrar cómo hacer las cosas MUY BIEN con pocos medios y muchas ganas.

MGJ.

11 de marzo de 2012

XX Marcha MTB Sotoserrano - Caminomorisco

Podemos decir que la jornada de hoy domingo comienza el sábado por la tarde-noche. Se celebra una nueva edición de la marcha Sotoserrano - Caminomorisco organizada por el club ciclista El Trampal; la vigésima concretamente, y por ser una cifra tan redonda quieren que sea un tanto especial, con entrega de trofeos al final de la misma a ciclstas más veteranos, más jóvenes, club más lejano... todo ello ambientado con música, al igual que el inicio de la jornada, el período de la entrega de dorsales, para que la gente se vaya animando (y es que una buena selección musical de fondo hace que sin darnos cuenta nos vayamos despejando y animando).
Por nuestra parte es una jornada especial porque vamos a estrenar el remolque del club para transportar las bicis. Así que unas llamadas por la noche para organizarnos y ver cuantas bicis se llevan, cuantos coches... extrañamente en principio sólo bajaremos 6 personas, pero Oscar dice que lleva su propio coche para probar el portabicicletas que se ha comprado; total, que somos 5 personas que bajamos en un único coche, el oficial del club, y hay que madrugar porque es Outzone el encargado de la megafonía en la marcha.
Por la mañana llego al punto de encuentro, donde está el remolque, y recibo un sms de Oscar diciendo que no va a la marcha, que está resfriado. Llega Leire, en bici, y hablando me dice que también está con catarro y que va a hacer la marcha corta, pero la convenzo de hacer la larga, pues al final los kilómetros que salen no difieren tanto entre una marcha y otra, pues en la corta hay que desplazarse antes de Sotoserrano a Riomalo para comenzar y al contrario al terminar. La da un poco de respeto hacer la marcha larga por si se queda sin fuerzas por el resfriado, pero es valiente y decidida, así que a por todas.
Llegan con el coche Iván, Sandra y Paco, pero no traen ninguna bici: Paco resfriado, Sandra con bronquitis e Iván hará de coche escoba. Finalmente se convence a Paco para que baje la bici y haga la marcha; total, si no tiene fuerzas puede echar la bici al remolque y listo.
Comenzamos a pedalear con buena temperatura y buen ambiente, y al llegar a Riomalo Leire está eufórica y con la moral por las nubes, pues aunque el ritmo de inicio le había parecido un poco alto e iba un poco asfixiada también por el resfriado, en la bajada que precede a la entrada de Riomalo ha pasado a bastante gente (y es que se nota que va progresando a marchas forzadas en el dominio de la bici).
Paco nos está esperando en el avituallamiento, pues a ido un poco por delante nuestra, y tras comer una pieza de fruta comenzamos el siguiente tramo de marcha por las pistas entre pinares. Este año hay mucho polvo por la sequía, pero el rodar es cómodo. Inicialmente vamos los 3 juntos, pero sin darme cuenta me adelanto unos metros, aunque siempre llevo a la vista a Leire y Paco; me alcanza José Enrique y me espera un momento para ir juntos, y como Paco y Leire también van en pareja aumentamos el ritmo hasta el 2º avituallamiento, donde como una fruta y dulces y me dispongo a esperar la llegada del resto del grupo. Mi sorpresa es mayúscula cuando veo llegar a Leire; la he sacado bastante menos tiempo de lo que esperaba, y Paco llega subido ya en el coche porque el resfriado no le ha permitido seguir.
Le comento a Iván que pensaba que irían de coche escoba y me dice que es lo que han hecho hasta que se ha roto el remolque; no me lo creo y me lo tiene que repetir y enseñarme una foto del mismo.
Seguimos Leire y yo el último tramo de la marcha, inicialmente por carretera y con viento que dificulta el avance, así que me coloco delante y Leire al rebufo, pero me despisto y voy dejando atrás a mi socia de fatigas. En ese momento nos adelanta el coche de Outzone y Sandra me llama al orden: "espera a Leire". No era mi intención dejarla atrás, pero desde ese momento aumento la atención para que no ocurra más. Finalmente dejamos el asfalto y cogemos un sendero paralelo al río Alagón que nos lleva a la entrada de Sotoserrano después de poco más de 4 horas de marcha.
Tras la entrega de trofeos recogemos el equipo de audio y emprendemos el viaje de vuelta.
Ha sido una jornada diferente, con un poco de todo. El remolque se arreglará y quedará perfecto, y nosotros continuaremos con nuevos proyectos, que nunca faltan.

MGJ.

9 de enero de 2012

Comenzando a bajar los turrones

Ayer domingo, último día de vacaciones de Navidad para muchos, fin de fiestas para todos, nos desplazamos nuevamente a territorio jurdano para hacer una nueva ruta y de paso comenzar las respectivas "operación bajada de turrones" por parte de cada uno.
Comenzamos la ruta en Riomalo de Arriba después de habernos juntado unos en Béjar y el resto allí mismo, y tras un viaje en el que el termómetro del coche ha llegado a marcar -7ºC; así que al ver que en Riomalo la temperatura se queda en -1ºC no nos parece demasiado mal, eso sí, nos cambiamos rápido y no ponemos pronto en marcha para entrar cuanto antes en calor.
Hay que comentar que cada vez nos movilizamos más gente en estas salidas, juntándonos ayer un total de 18 personas: 10 ciclistas y 8 senderistas. En lo que respecta a los ciclistas comenzamos subiendo por pista de buen firme pero en constante pendiente hasta el Pico de Las Carrascas, donde la temperatura ya era más agradable y desde el mirador disfrutamos de unas vistas espectaculares.
Abajo divisamos Casares de las Hurdes, nuestro próximo destino y al que llegamos después de un descenso por un sendero entre pinos más que divertido, justo lo que íbamos buscando, y de ahí a Heras por carretera (un tramo corto) para coger una pista que nos llevaría a Nuñomoral por senderos igualmente divertidos aunque no con tanto desnivel de bajada como la primera parte del descenso.
En Nuñomoral comienza lo "peor", el calvario para muchos, un ascenso de nuevo al Pico de Las Carrascas por pista igualmente de buen firme pero sin un sólo descanso, lo que hace que lleguemos arriba un poco tarde y con los senderistas esperando para comer (los que quedan, pues parte del grupo ya se ha ido).
Junto al mirador de Las Carrascas y sentados al sol nos dimos un banquete con quesos, embutidos, tortillas, quiche, empanada... incluso dulce como quesada, bizcocho, turrones, polvorones y el café de rigor; todo ello mientras se aplaza hasta el lunes la "operación turrón".
Ya sólo queda el descenso a Riomalo, esta vez por un sendero de Zetas imposibles, al menos para mis capacidades, y una vez abajo una visita rápida al pueblo, con explicación en el centro de interpretación de todo lo que pueden ofrecer las Hurdes y un poco de charla con 2 de los 7 habitantes del pueblo, a los que compramos unos kilos de patatas de paso.
De camino a casa una parada en las Mestas a tomar un café (sin ciripolen) y lo peor del día, llegar a Béjar y ver cómo se estaban quemando los Picos de Valdesangil.

Las fotos de la jornada pinchando aquí.

MGJ.

14 de noviembre de 2011

Vuelta a las Hurdes

Afrontando las primeras rampas.
Nuevamente, guiados por Manolo, nos desplazamos a las Hurdes para conocer una nueva ruta: la Sierra de la Corredera.
El inicio de la misma está en las inmediaciones de Castillo y Avellanar, junto al río Los Angeles sobre un puente que cruza el mismo.
Desde el primer momento comenzamos subiendo, siempre por pista ancha y de buen firme, con un desnivel no muy pronunciado pero constante y en todo momento rodeados de montes llenos de pinos y madroños principalmente, aunque también se ven castaños y algún cerezo; respecto al monte bajo la jara es la protagonista.
A pesar de que la pendiente por lo general no es muy elevada y el paisaje es en todo momento espectacular los casi 30 km de ascenso contínuo por el mismo terreno la convierten en una marcha dura tanto física como psicológicamente. Finalmente un último tramo de asfalto que termina en lo alto de la sierra, en la nada (una muestra del sin sentido en la forma de actuar y derrochar los fondos por parte de las administraciones), nos deja a los pies de un cortafuegos por el que descendemos para dirigirnos a Erías. El descenso por este camino es algo complicado por el desnivel y porque el firme está lleno de piedra suelta, lo que nos hace ir con relativa cautela. Terminamos desembocando en una pista que descendemos durante algún kilómetro para coger un desvío que ya sí nos va a conducir directos por senderos empedrados y estrechos hasta el pueblo, Erías, donde nos espera el coche de apoyo con la comida.
No es una comida, es un banquete a base de tortillas, empanada, embutido... rematado con un café caliente y dos tipos de bizcocho: de yogur y de chocolate con nueces.
Tras rellenar los depósitos de energía después del esfuerzo realizado previamente emprendemos el tramo final de la ruta, ahora siempre siguiendo el curso del río por sendas nuevamente estrechas, en algunos tramos empedradas y en otros con un firme un poco mejor, dejando a un lado Castillo para finalmente llegar al punto de inicio.
Ha sido una jornada dura, con viento que en algunos momentos ha resultado incómodo pero con buena temperatura y sin la temida lluvia que en los días previos no hizo dudar si desplazarnos o no.

Más fotos aquí.

MGJ.

28 de febrero de 2011

Por las Hurdes

Los "Remedyos" para el descenso que nos esperaba
Un año más nos hemos desplazado a Pinofranqueado para completar la ruta que sube por pista hasta la Cascada del Angel y bajar por el GR10 sobre firme trialero de pizarra hasta Ovejuela y completar la ruta de nuevo hasta Pinofranqueado por el mismo tramo que a la ida.
En esta ocasión el día ha salido soleado aunque un poco más fresco que los precedentes, y a pesar que a ratos soplaba el viento no ha resultado demasiado molesto.
Debido a compromisos familiares "los Mateos y la Chapa" han comenzado la ruta un poco más adelante, en el merendero antes que hay antes de llegar a Ovejuela, pues han dejado allí el coche para luego salir más rápido al acortar la ruta en unos kilómetros.
Extrañamente la ruta la hemos hecho relativamente rápido, sin llevar un ritmo frenético, pero sin pausas excesivas ni en la cantidad ni en la duración de las mismas, así que una vez que hemos llegado a la Cascada del Angel sólo nos restaba un tramo de falso llano para comenzar el descenso a Ovejuela por el GR10 (como ya he mencionado anteriormente). Este descenso, lo mejor de la ruta, lo hemos hecho bastante rápido a pesar de la pizarra suelta y las "zetas" del final, disfrutando de las capacidades "descenders" de nuestras máquinas, y es que hasta José Enrique ha confesado que le ha gustado el descenso.
En Ovejuela, donde nos esperaba Pepa, hemos hecho una breve parada y visitado el centro de interpretación de la miel para seguir sin apenas pausa hasta el merendero donde estaba el coche de Iván y donde hemos comido, a diferencia del año pasado, que lo hicimos en el mismo Ovejuela.
Como hemos hecho la ruta bastante rápido y viendo que los miembros de la expedición que tenían prisa disponían de tiempo, han hecho el esfuerzo y se han quedado a comer con nosotros un surtido de diferentes tortillas, embutidos, queso, dulces y café. Lo que no han podido disfrutar con nosotros ha sido la sobremesa, pues han tenido que emprender el viaje de regreso (Paco cumplió años el día anterior (felicidades) y no podía faltar al calderillo que hacía en su honor su suegra, y que seguro que ha disfrutado tanto como las tortillas con nosotros).
Sólo nos restaba al resto del grupo recoger los bártulos y terminar unos pocos kilómetros de ruta por pista fácil y principalmente en bajada para llegar a los coches y volver a casa, con parada incluída en mitad del camino a tomar un café.

MGJ.