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3 de mayo de 2016

Quilamas

Sierra de Béjar al fondo.
Hacía tiempo que tenía ganas de rodar por esta zona que tan cerca de casa nos queda y tan poco frecuentamos; hacia las 9 de la mañana nos montamos en los coches camino de Santibáñez de la Sierra, población en la que hemos fijado el inicio y fin de la ruta y a la que llegamos después de una media hora de viaje.

El día ha amanecido soleado aunque hace algo de viento, fresco ya que viene del norte-noreste; pero la temperatura es agradable e incluso hacia el final de la ruta casi llegaremos a pasar calor... ya iba siendo hora.

De inicio tenemos un pequeño tramo por una pista que nos va a servir para calentar un poco los músculos y que nos va a llevar al Puente del Alagón, en el desvío hacia Valero, para inmediatamente después comenzar a subir por pista de buen firme casi hasta el Pico Codorro; y cuando digo casi es que sólo nos falta el último tramo de unos cientos de metros para alcanzar las antenas y coronar esta cima. El ritmo que ponemos no es fuerte, más bien suave pero constante que nos permite disfrutar de los paisajes en un día con la atmósfera especialmente limpia; es una gozada ver la disposición de los diferentes pueblos separados por bosques ininterrumpidos: Miranda del Castañar, Garcibuey, Villanueva del Conde, San Miguel de Robledo... y al fondo la Sierra de Francia con su antena inconfundible junto al monasterio; el cielo azul intenso y abajo todo verde salpicado de los rojizos propios de las tejas de los edificios de los pueblos.

En algunos momentos, cuando nos encontramos a más altura, el viento sopla con fuerza e incluso nos desplaza de nuestra trayectoria según avanzamos, justo cuando afrontamos las rampas más duras. Cambiamos de ladera, nos ponemos una chaqueta y ahora toca llanear un poco por la cuerda de la sierra, alternando con alguna subida de las que es mejor no pensar lo que te espera, pero nada que no podamos superar; además hemos decidido que al llegar arriba pararemos a comer a algo, así que es otro incentivo para ascender con más ganas si cabe.

Después del avituallamiento emprendemos el descenso en el que encontraremos un poco de todo, casi siempre por sendero aunque algo de campo a través tampoco nos faltará, zonas de pizarra amenazante para nuestros neumáticos y nuestros cuerpos en caso de caía, tramos con raíces, zonas más frondosas que nos protegen del viento... un poco de todo como digo.

Llegamos a Valero y es hora de coger un tramo por el que nunca he transitado; iremos desde aquí a San Esteban de la Sierra por un camino bastante bien balizado y en el que deberemos afrontar tramos de dura subida empedrada, tramos técnicos que a estas alturas de la ruta hacen mella en nuestras piernas; pero merece la pena el esfuerzo. El olor de la jara, las escobas y el tomillo entre otros es muy penetrante, tanto como el verde intenso de toda la sierra salpicado de amarillos y blancos de las flores.

Después de un breve descenso y tras cruzar un antiguo puente de piedra de varios ojos entramos en San Esteban de la Sierra, pueblo que debemos atravesar subiendo las duras rampas de sus calles. Ya sólo nos quedan un poco más de un par de kilómetros hasta el fin de la ruta que completamos un poco por la carretera para terminar cogiendo una última pista que nos lleva directos a Santibáñez de la Sierra.

Una jornada perfecta.


MGJ.

23 de febrero de 2014

Subida al Pico Cervero

Bajando del mismo pico
Cada vez somos más en Outzone y repartidos por toda la geografía, así que los domingos a eso del mediodía el grupo del WhatsApp echa humo con las fotos de las diferentes rutas hechas por los distintos grupos de la jornada.

Hoy algunos nos hemos desplazado hasta Linares de Riofrío para subir desde allí hasta el Pico Cervero, en la Sierra de Quilamas; la ruta no entraña ninguna dificultad técnica, y aunque el kilometraje no es excesivo la subida inicial es constante durante 11 km, así que se puede llegar a hacer dura si no se está acostumbrado.

Pero pueden más las ganas, como nos han demostrado Isabel y Mª José, que siempre con buen humor y a su ritmo se han plantado en lo más alto del pico, y eso a pesar de haberse metido 2 horas de viaje previamente.

El paisaje merece la pena, pues el avance por la Honfría es siempre en medio del bosque de robles y castaños, entre los que también se pueden ver acebos y avellanos; el agua no falta precisamente en esta zona. Y una vez que cogemos la pista que nos sube al mismo pico, y por la que tendremos que bajar después, toda esa vegetación va disminuyendo poco a poco para permitirnos disfrutar arriba de unas panorámicas impresionantes con las nevadas Sierra de Béjar y Gredos más al fondo por un lado, Sierra de Francia (que parece que casi podemos tocar) a otro, y la extensa meseta por todo el resto.

En el descenso hemos cogido un desvío que nos indicaba hacia San Miguel de Valero para hacerlo diferente a la ida, también inmersos en el bosque y ahora con banda sonora incorporada, hasta salir a la carretera a un par de kilómetros de Linares.

Para ver algunas fotos de la ruta pincha AQUÍ, y el track en WIKILOC.


MGJ.

7 de febrero de 2011

Subida al Pico Codorro.


Paco coronando el Pico Codorro.
 Durante la semana pasada vimos que la previsión del tiempo para el fin de semana era buena, así que Antonio propuso una salida fuera de Béjar y Manolo aportó la idea de la ruta: en la Sierra de Las Quilamas subir al Pico Codorro, una salida cerca de casa y que no requería mucho desplazamiento, un kilometraje asequible para volver a la hora de comer y ganas de disfrutar de un día soleado sobre la bici. No hacía falta más, así que todos de acuerdo, nos reunimos a las 9:30 en los Puentes del Alagón, donde comenzamos la ascensión contínua siempre por pista hasta el mismo Pico Codorro donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares de toda la Sierra de Béjar y de la Sierra de Francia.
Al descender, en la parte inicial, un tramo inédito, endurero, pero con la mala suerte de estar completamente cerrado por la vegetación y que tuvimos que hacer casi en su totalidad andando. Cuando por fin conseguimos salir nuevamente a la pista comenzamos el descenso directo hasta San Miguel de Robledo y de aquí a Sequeros y Villanueva del Conde, siempre por pistas más o menos divertidas. El tramo final, pasado Villanueva, lo hicimos por carretera hasta los Puentes del Alagón, donde teníamos los coches para regresar a casa.
Una bonita jornada, con un tiempo primaveral, que nos sirvió para reencontrarnos con la bici después de un paréntesis por el mal tiempo y para empezar a mentalizarnos para la ruta de la próxima jornada, perteneciente al Circuito de Rutas de la Diputación y que es la primera vez que se hace; la zona la conocemos y será dura, sin duda, pero divertida.

MGJ.